¿Cómo conseguir una mejor relación con Dios?

En forma general, esa “comunión íntima” se la consigue con la obediencia a Dios. La relación de amor que manifestamos cuando le obedecemos es lo que nos lleva a una comunión más cercana con nuestro Padre amoroso y Su Hijo Jesucristo (Jn. 14:15-23).

¿Quieres conseguir algo más valioso que el oro?

No hay riqueza que se compare con la “sabiduría”, pues ella brinda más que riquezas, trae una vida provechosa en todo sentido; razón nos dice que es “bienaventurado el hombre” que la “halla”.

¿Cómo conseguir provecho de la disciplina?

Generalmente la corrección viene acompañada de dolor o pérdida de algún sentido, lo que puede generar desánimo o sufrimiento, cuando la pérdida es irreparable o el dolor como consecuencia del pecado es prolongado. Debemos recordar que esta instrucción a la larga beneficia a la persona porque le motiva a vivir en santidad y a apartarse del mal (He. 12:10-11).

¿Cómo conseguir satisfacción económica?

El “amor al dinero” es lo que trae desdicha a nuestro corazón y nos aleja del Señor cuando no apreciamos Sus bondades hacia cada uno de nosotros (1 Ti. 6:9-10). Debemos poner a Dios como nuestra esperanza para nuestro sustento y no en las riquezas que tengamos acumuladas (1 Ti. 6:17; Comp. Mt. 6:19-20); y será en ese momento cuando iniciemos el proceso a vivir satisfechos.

¿Cómo conseguir buenas decisiones?

Cuando se toma una mala decisión, las consecuencias pueden afectar nuestra salud espiritual, mental, y física; a más de lo que vayamos a sufrir como pérdida material o relaciones con otros. Es por esto que este pasaje nos recuerda que en vez de ir en pos del mal, busquemos a Dios, honremos su guía, y “esto infundirá salud a [nuestro] cuerpo y fortalecerá [nuestro] ser” (v. 8 NVI).

¿Cómo conseguir renombre?

El renombre es la celebridad que se adquiere por hechos significativos que se han hecho. Y mientras muchos lo alcanzan por cosas buenas en sus vidas o en favor de los demás, hay otros que adquieren un reconocimiento por cosas inapropiadas o vanas. Pero si queremos alcanzar un justo y provechoso reconocimiento, entonces debemos ver que la “misericordia” y la “verdad” son necesarias.

¿Cómo conseguir una buena vida?

Desde el inicio de la relación de Dios con el hombre vemos que el Señor siempre nos ha alentado a buscar una vida buena, una vida grata ante Sus ojos que sea de bendición para nosotros mismos y para los demás, y esta vida sólo se la puede alcanzar mediante la obediencia (v. 1, 21).

La sabiduría puede ser alcanzada

Todos podemos alcanzar la sabiduría que traerá gran beneficio a nuestra vida. El descubrimiento de este tesoro inicia con nuestra motivación para alcanzarlo, nuestro clamor a Dios para que nos ayude, y Él nos favorecerá con Su conocimiento e inteligencia. ¡Vamos en pos de esa sabiduría, la de Dios!

Dios sabe lo que hace

Lo más difícil en una relación es cuando mis planes o los planes que hicimos en pareja se desmoronan. Creemos que ahora nada tiene sentido y que todo ha llegado a su fin. Es ahí cuando la única solución es confiar en Dios y en lo que él hace.

Aprende de tu pareja

Recuerda, el noviazgo es el mejor tiempo para, en dependencia de Dios, puedas tratar tus áreas débiles y así ser mejor para tu pareja. Aprende de tu pareja y deja que ella te enseñe.

Influencia positiva

Con la ayuda de Dios, y tal como lo han hecho todos aquellos que han servido al Señor, debemos comprometernos primero a vivir esa vida de obediencia para después enseñarla. Si nosotros no sabemos lo que ello significa, menos vamos a poder enseñar lo que es.

¿A quién quiero seguir? – Parte II

Josué, para ayudar al pueblo, puso una piedra como recordatorio de ese compromiso, quería que no se olviden de lo que habían dicho (v. 25-27). Nosotros también debemos tener algo o alguien quien nos recuerde el compromiso que hemos hecho ante el Señor.

¿A quién quiero seguir? – Parte I

Por qué no hacer una pauta en nuestra rutina, mirar a nuestra vida pasada, recordar el día que recibimos a Cristo cuando aún estábamos lejos de Dios, y analicemos si realmente estamos siguiendo a Dios o no, y hagamos una decisión sobre ese análisis, y ojalá podemos concluir como lo hizo Josué: “yo y mi casa serviremos a Jehová.”

¡Hay que esforzarnos!

La obediencia requiere de esfuerzo porque necesitamos estirar nuestra voluntad hacia la voluntad de Dios, o de recortar o limitar nuestra voluntad al pecado. Si bien nosotros solos no podemos, dependemos del Espíritu Santo para poder vencer a la carne, somos nosotros quienes necesitamos dar ese esfuerzo voluntario de querer permanecer dentro de la voluntad de Dios para no desobedecer. Es una lucha intensa entre mi naturaleza pecaminosa y la voluntad del Señor.

No emita juicio sin fundamento

Tal vez usted se ha encontrado en esos embarazosos momentos también, cuando por equivocación fallamos, y no nos detuvimos sino hasta que nos dimos cuenta del error, pudiendo incluso llegar a causar perjuicio por error.