¿Qué obstaculiza la fe?

Con agrado, con gusto, porque “sin fe es imposible agradar a Dios” (He. 11.6). Así cuando obramos por fe y nuestras peticiones a Dios exigen que la tengamos, podemos confiar que Él va a responder, porque a Dios le encanta que propiciemos momentos en los que Él pueda ser exaltado, reconocido y glorificado a través de nosotros, como lo fue por medio de Pedro, cuando pudo caminar sobre el mar en obediencia al llamado de Jesús.

¿Qué impide que la fe en Dios crezca?

¿Te consideras una persona segura o de aquellas que dudan bastante ante las opciones de la vida? Pues todos en cierto sentido luchamos con la duda, y aún las personas que parecen más seguras de sí mismas lo hacen, porque lo cierto es que la seguridad no se halla en nosotros.

Palabras salvavidas

Los Apóstoles de Jesús también tuvieron un momento en el que se hallaron luchando contra la corriente en medio de una tormenta y se sintieron morir. Pero ese evento estaba planeado para que conocieran de Jesús una faceta que confirmaría su fe en Él y les daría la fuerza que necesitarían para seguir yendo “contra la corriente” a lo largo de su ministerio y vida cristiana.

¿Puedo sufrir mientras obedezco a Dios?

¿Será que los hijos de Dios pueden hallarse en medio de “tormentas” por obedecer su voluntad? Esta es una pregunta común que nos hacemos, y más cuando pasamos por situaciones difíciles y estamos intentando discernir la razón por la cual nos hallamos en ellas.

Las preocupaciones

Solo vamos a tener la paz “de Dios” cuando tengamos “con Dios”, cuando nosotros ya no seamos enemigos de Dios sino seamos hijos de Dios, solo ahí tendremos la paz con Dios. Cuando tenemos esa paz con Dios vamos a poder poner nuestras preocupaciones a los pies de Cristo, y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento nos va a dejar en completa tranquilidad, en completa paz y descanso, porque dejamos en él nuestras preocupaciones.