La dureza produce “torpeza” espiritual

Como es el pecado lo que endurece nuestro entendimiento a las cosas espirituales, necesitamos de herramientas divinas para que podamos cambiar esta condición de “torpeza”. La obra del Espíritu Santo es lo que inicia el proceso de la transformación de nuestra dureza; y utilizando la Palabra de Dios (He. 4:12), Él obra para ayudarnos a responder progresivamente.