Hablemos del divorcio (Parte II)

Pablo nos enseña que el rechazar a la pareja, siendo el matrimonio una relación que establece el concepto de “una sola carne”, está haciendo espiritualmente que la persona se aborrezca a sí misma, lo cual es incoherente (Ef. 5:28-31). El amor debe ser lo que siempre prevalezca en la pareja, y de esta manera siempre honraremos a Dios.

Hablemos del divorcio (Parte I)

Antes de que una pareja busque la separación, se debe tratar todas las posibilidades de restablecimiento del matrimonio. Podrán existir profundas heridas que quebranten la relación, pero nada que Dios, en Su voluntad, no pueda ayudar para que el matrimonio continúe tal como Él lo estableció.