¿Realmente será salvo?

La doctrina de la seguridad de la salvación siempre ha traído gran polémica dentro de la Iglesia. Pero si miramos al consejo completo de toda la Biblia podemos mirar que la redención nunca la obtiene el hombre, antes es un regalo de Dios dado por gracia, y si el hombre no la obtiene, entonces no tiene poder para perderla, pues la justificación no es dada por el cumplimiento de los mandatos de Dios, sino por la fe en Jesucristo (Ro. 3:20-28; Gá. 2:16-21).

La osadía de la fe

La verdadera fe trasforma a la persona; de ser un tímido oyente a un valiente seguidor, sin miedo a testificar. Pablo nos dice que Dios no nos ha dado “espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” y por lo tanto no deberíamos avergonzarnos de dar testimonio de Cristo. (2 Ti. 1:7, 8)

El Rey entre los inicuos

“Dando una gran voz, expiró”. Sus últimas palabras fueron: “Consumado es” (Jn. 19:30). Todo se había cumplido. Ya no más sufrimiento, ya no más dolor ni angustia; había terminado todo tal cual la voluntad del Padre. El pago del pecado fue hecho, ahora ya se había conseguido la posibilidad de la reconciliación del hombre con Dios. (2 Co. 5:19)

Partícipes de Su Pacto

Por fe lo puede recibir, dejando a un lado sus propias convicciones, y poniendo solamente su fe en lo que Cristo hizo. Eso le permite participar del pacto de Dios con el hombre. La salvación solo se la obtiene por fe en el sacrificio de Jesús.

El Dios de vivos

Jesús utiliza el pasaje de Éxodo para hablarles a los saduceos de la resurrección porque ellos solo aceptaban la validez del Pentateuco, los libros escritos por Moisés. Pero en otros pasajes como en Daniel 12:2, podemos leer que hay una resurrección “para vida eterna” y otra “para vergüenza y confusión”, haciendo referencia a que existe una resurrección para los salvos que pasarán la eternidad en el cielo, mientras que los otros resucitaran para enfrentar la condenación.

Mendigando misericordia

Al igual que este hombre, todos estamos ciegos espiritualmente a la verdad de Dios, Su Palabra, y sin posibilidad de tener vida eterna; y el Señor es el Único que puede limpiarnos del pecado, restaurar nuestra vida espiritual, y sobre todo, salvarnos de la condenación.

La “sencillez” del Evangelio

La próxima vez que nos pregunten sobre que es el Evangelio, solo digamos que es el mensaje de las buenas noticias de que Jesús murió en la cruz, que fue sepultado por tres días, y que resucitó venciendo al pecado y a la muerte, eso es todo. Y confíe en el poder de Dios para que esa persona sea salva por fe en este sencillo, poderoso y profundo mensaje.

Relatos de “emancipación”

El mandato de la gran comisión (Mt. 28:18-20) es ir por todo el mundo a contar sobre nuestro relato de emancipación en Cristo, para que otros puedan también ser liberados. Esto es lo que cumplió también en gadareno (Mr. 5:20), otro gran ejemplo a seguir.