¿Realmente será salvo?

La doctrina de la seguridad de la salvación siempre ha traído gran polémica dentro de la Iglesia. Pero si miramos al consejo completo de toda la Biblia podemos mirar que la redención nunca la obtiene el hombre, antes es un regalo de Dios dado por gracia, y si el hombre no la obtiene, entonces no tiene poder para perderla, pues la justificación no es dada por el cumplimiento de los mandatos de Dios, sino por la fe en Jesucristo (Ro. 3:20-28; Gá. 2:16-21).

Paternidad espiritual

Cada persona que recibe a Cristo como su Salvador llega a nacer en una vida espiritual, y así como el padre físico que ve a su hijo nacer, el creyente que evangeliza a otra persona se convierte en padre espiritual del nuevo creyente, y esta responsabilidad es un privilegio que no debe ser tomada a la ligera.

Nuestra gloria está en Él

Nuestra posición “en Cristo” debe ayudarnos a valorizarnos tal cual Dios nos valora. Y si bien, nuestra posición no fue lograda por nosotros, si nos pone en un lugar de gran bendición, y en esto podemos gloriarnos santamente, con humildad; y por tanto vivir eternamente agradecidos.

Salvos por la “locura”

La salvación podrá ser una “locura” para la necedad de la mente del hombre natural, pero como bien lo aclara Pablo, para el creyente “Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”. (1 Co. 1:24)

Ahora, estando “en Cristo”…

Para las personas que hemos puesto nuestra fe en Cristo como nuestro Señor y Salvador, existe una nueva condición que nos ubica en una posición espiritual nueva. Esta posición no se basa en los méritos propios del creyente, sino en la obra de Aquel que murió por nosotros: Ser salvos por gracia por medio de la fe como regalo de Dios. (Ro. 6:23; Ef. 2:8-9)

La osadía de la fe

La verdadera fe trasforma a la persona; de ser un tímido oyente a un valiente seguidor, sin miedo a testificar. Pablo nos dice que Dios no nos ha dado “espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” y por lo tanto no deberíamos avergonzarnos de dar testimonio de Cristo. (2 Ti. 1:7, 8)

El Rey entre los inicuos

“Dando una gran voz, expiró”. Sus últimas palabras fueron: “Consumado es” (Jn. 19:30). Todo se había cumplido. Ya no más sufrimiento, ya no más dolor ni angustia; había terminado todo tal cual la voluntad del Padre. El pago del pecado fue hecho, ahora ya se había conseguido la posibilidad de la reconciliación del hombre con Dios. (2 Co. 5:19)

Partícipes de Su Pacto

Por fe lo puede recibir, dejando a un lado sus propias convicciones, y poniendo solamente su fe en lo que Cristo hizo. Eso le permite participar del pacto de Dios con el hombre. La salvación solo se la obtiene por fe en el sacrificio de Jesús.

El Dios de vivos

Jesús utiliza el pasaje de Éxodo para hablarles a los saduceos de la resurrección porque ellos solo aceptaban la validez del Pentateuco, los libros escritos por Moisés. Pero en otros pasajes como en Daniel 12:2, podemos leer que hay una resurrección “para vida eterna” y otra “para vergüenza y confusión”, haciendo referencia a que existe una resurrección para los salvos que pasarán la eternidad en el cielo, mientras que los otros resucitaran para enfrentar la condenación.

El peligro del rechazo

El rechazo a Jesús fue el medio que Dios permitiría para que nuestro Salvador llegue a la cruz. Si hubieran aceptado al Mesías, Su muerte no se hubiera dado. Dios había enviado a Jesús en el momento más frívolo de la vida espiritual de Israel para brindar salvación a todos nosotros.

El primer paso para transformar una sociedad

Cuando el evangelio fue predicado allí, el Espíritu de Dios convenció a hombres y mujeres de la existencia de un solo Dios, digno de adoración y sumisión, celoso, que no permitía la adoración a dioses falsos, y por el cual era necesario dejar esas viejas costumbres pecaminosas.

La infructuosa religiosidad

Los muchos ritos religiosos no van a cambiar espiritualmente a una persona hasta que esa persona no cambie su “relación” con el verdadero Dios. La Biblia nos dice que todo hombre nace espiritualmente muerto y sin relación personal con Dios (Ef. 2:1-3). La necesidad de un nacimiento espiritual no se obtiene bajo las condiciones de una religiosidad, solamente bajo el cambio a una relación con Dios por medio de la fe en Jesús.

Un clamor de salvación

Jesús quiere entrar en la vida de cada uno para darnos paz por medio de la reconciliación que ofrece al depositar nuestra fe en Su obra de redención (Ro. 5:1; Col. 1:19-23), Jesús quiere darnos perdón y vida eterna si ponemos nuestra fe en Él ¿Por qué no clama “Hosanna” hoy?

Mendigando misericordia

Al igual que este hombre, todos estamos ciegos espiritualmente a la verdad de Dios, Su Palabra, y sin posibilidad de tener vida eterna; y el Señor es el Único que puede limpiarnos del pecado, restaurar nuestra vida espiritual, y sobre todo, salvarnos de la condenación.

Abrumados por Su determinación

En uno de los pasajes de Lucas, leemos que el Señor Jesucristo “afirmó su rostro para ir a Jerusalén” (Lc: 9-51), dándonos más detalles de la evidente convicción que tenía de ir a Jerusalén para cumplir con la tarea que Su Padre le había encomendado.