Ayudando desde Su trono el cumplimiento

Cristo quiere ayudarnos a cumplir Su voluntad. Es Su deseo que nosotros cumplamos la tarea, y la confianza de que tenemos Su respaldo nos debe alentar a cumplirlo sin demora. Nuestra tarea es seguir Sus instrucciones, dejar en manos de Dios los resultados, y mirar en medio de esto la manera como el Señor se manifiesta.

Predica el evangelio

Nuestra responsabilidad viene por el mandato dado por Dios, pero también por la responsabilidad moral de dar a conocer el mensaje que trae esperanza al perdido, vida al muerto espiritual, perdón al pecador. ¿Si nosotros no lo hacemos, quien lo hará?

Advertencia en contra de los maestros

La enseñanza de la Palabra de Dios es un privilegio que pocos tienen, pero tiene una responsabilidad muy grande. El uso inapropiado del conocimiento de la verdad puede traer juicio delante de Dios (Mr. 12:40; Stg. 3:1).

¿Dios está en control de nuestro sufrimiento?

Cuando pasamos por el dolor y el sufrimiento una de las primeras preguntas que nos hacemos es ¿por qué?, pero muchas veces se nos ha dicho que no debemos preguntarnos esto, sino más bien, ¿para qué?, pero, como somos creados a la imagen de Dios, y Él es justo, nosotros también tenemos un sentido de justicia que pide una respuesta ante el sufrimiento.

Actuando con responsabilidad (Parte “II”)

Las grandes dificultades que muchos tenemos es el de alejarnos completamente de aquello que nos acerca al pecado. Las relaciones personales, sean estas en la familia, las amistades o en el trabajo; las actividades que desarrollamos que nos acercan a las tentaciones y que de alguna manera nos llevan a desobedecer a Dios de hecho o pensamientos; todas estas cosas nos hacen daño, pero nos cuesta dejar atrás para seguir al Señor.

Actuando con responsabilidad (Parte “I”)

Cuando Jesucristo se refiere a “uno de estos pequeñitos que creen en mí”, está hablando de nuevos creyentes, personas que recién están conociendo de Él, y que pueden ser provocados a pecar por el mal comportamiento de creyentes maduros o que ya tienen tiempo de haber nacido de nuevo, y que por su mala conducta hacen que pequen esos “pequeñitos”.