Incrédulos por naturaleza y voluntad

Pensando en la salvación, la incredulidad es lo que condena al hombre (Jn 3:18, 36). No creer que uno es pecador, o que no se puede salvar a uno mismo, y que necesita creer en Cristo, Quien murió y resucitó para salvarnos, eso condena al hombre.

Lo soportó por amor

Jesús enfrentó todo esto por amor a nosotros. Sin merecerlo, sin esquivarlo, sin cuestionamientos, sin dilataciones; con valor, con determinación, en silencio y con amor. Cristo quería salvarnos del castigo eterno del infierno, y para que eso fuera posible, Él tendría que llevar nuestro castigo (Is. 53:5).

Terrible canje

Hoy, muchos rechazan abiertamente al Señor, muchos que buscan en otros lugares hallar significado en la vida, menosprecian a Jesús. Muchos de ellos lo buscan solamente para que solucione sus problemas temporales, pero no lo buscan como Dios y Señor de sus vidas.

Algunas características del mal

Lo único que puede restaurar nuestra maldad es una relación con Dios. Todo nace con reconocer nuestro pecado y arrepentirnos, llegar a ser salvos por fe para ser regenerados a una naturaleza espiritual (Ef. 2:1-5); y después de ser salvos y recibir el don del Espíritu Santo, lo que nos ayuda a cambiar nuestra maldad en piedad es esa relación constante con Dios, dependiendo del poder de Su Espíritu para hacerlo (2 Co. 3:18).

El peligro del rechazo

El rechazo a Jesús fue el medio que Dios permitiría para que nuestro Salvador llegue a la cruz. Si hubieran aceptado al Mesías, Su muerte no se hubiera dado. Dios había enviado a Jesús en el momento más frívolo de la vida espiritual de Israel para brindar salvación a todos nosotros.

Síntomas de un endurecido corazón

La distinta reacción del hombre ante la obra de Dios manifiesta su estado espiritual. Las personas que miraron todo lo acontecido, y que conocían al endemoniado, que era una persona literalmente incontrolable (Mr. 5:2-5), en vez de reaccionar con aprecio y fe ante su transformación (Mr. 5:15), tuvieron pánico y rechazaron al Señor y Su obra.

El mal del endurecimiento de corazón

La dureza del corazón es la acción o el estado de resistir y rechazar la Palabra de Dios y Su voluntad. Este rechazo puede incluir al mensaje como el mensajero lo que entrega.