Palabras salvavidas

Los Apóstoles de Jesús también tuvieron un momento en el que se hallaron luchando contra la corriente en medio de una tormenta y se sintieron morir. Pero ese evento estaba planeado para que conocieran de Jesús una faceta que confirmaría su fe en Él y les daría la fuerza que necesitarían para seguir yendo “contra la corriente” a lo largo de su ministerio y vida cristiana.

La conquista requiere esfuerzo

La vida cristiana es una vida de esfuerzos, pero una vida hermosa, en la cual, si caminamos junto a Dios, vemos cómo Él nos ayuda a esforzarnos, a crecer, a aprender, a alcanzar nuestro potencial. Es una vida hermosa, pues mientras vamos avanzando, vemos Su poder, Su obra, Su misericordia, Su sabiduría, Su soberanía obrando en nuestro favor para ayudarnos.

Su “gracia” es todo lo que necesitamos

Cuando enfrentemos problemas, pidamos a Él que nos ayude a comprender el porqué de lo que sucede (2 Co. 12:8-9; Comp. Stg. 1:3-5), y entendiendo el propósito, aceptaremos con mayor agrado la respuesta que nos dé ante nuestra petición. En esa confianza, basado en la “gracia” de Dios, hallaremos lo que necesitaremos muchas veces para enfrentar las dificultades.

Las privaciones del ministerio

El ministerio es una de las labores más bellas porque va acompañada de grandes bendiciones y victorias junto al Señor. El ver a vidas transformadas por el poder de Dios, y observar como crecen y llevan fruto, alienta cada día a quien sirve en el ministerio, a más del honor de ser usados por Él para cumplir con Su voluntad.

Caminando por fe hacia lo eterno (Parte II)

El Tribunal de Cristo es una realidad futura para el creyente, como real va a ser el infierno para el no creyente. La diferencia en el destino no lo marca la vida presente del comportamiento de cada uno, porque todos somos pecadores, sino la fe en la obra de Cristo, Quien nos libra de la condenación cuando pusimos nuestra esperanza en el perdón de Dios por medio de Su obra redentora (Ro. 8:1-3).

Caminando por fe hacia lo eterno (Parte I)

Muchas veces nuestra visión es corta cuando se trata de sufrimientos o esfuerzos. Estamos tan acostumbrados a vivir el presente y lo que hay para esta vida, que nos olvidamos que todo esto algún día perecerá. Nuestro deseo de “mimar” nuestro presente y asegurar nuestro futuro mediato nos ha alejado de la perspectiva correcta. (Comp. Col. 3:1-4)

La academia de la consolación

Las pruebas tienen el propósito de renovar nuestro interior, sacando lo indeseable y forjando un carácter similar al del Señor (Ro. 5:1-5; Stg. 1:3-5; 1 P. 1:6-9). Mientras estemos en esta vida siempre enfrentaremos tribulaciones, eso es parte de vivir en un mundo caído, y Dios permite que lleguen a nuestras vidas esas dificultades para nuestra transformación mientras Él nos ayuda a salir en victoria (Jn. 16:33).