¿Qué dijo Jesús para impactar a tantos?

¿Cuáles fueron sus palabras para que la historia del mundo se dividiera en dos, para que hombres menospreciados y humillados se convirtieran en valientes luchadores por el amor y la reconciliación que Jesús testificó durante su ministerio?

¿Estoy en lo correcto creyendo en Jesús?

Desde los inicios de la historia humana ha existido la lucha entre lo verdadero y lo falso. Adán y Eva tuvieron que enfrentarse a ello, discerniendo entre las palabras de Dios y las de Satanás, lamentablemente para la raza humana, se equivocaron y consideraron correcto lo que era falso.

Respuestas que no esperamos de Dios

Pues la verdad es que, antes que nada, lo que más necesitamos es el perdón de Dios, arrepentirnos de nuestros pecados y confesar a Jesús como el Señor de nuestra vida (Ro. 3.10-12). Y eso es lo primero que Dios quiere darnos.

¿Cómo debo tratar el error involuntario?

¿Cómo debemos responder ante esos momentos? ¿Cuál debería ser nuestra reacción si nosotros somos quienes recibimos la ofensa? La Biblia nos enseña que debemos tener misericordia y gracia.

Reconoce y adora Su misericordia

Nunca debemos olvidar que Dios es un Dios perdonador, Quien se enoja ante nuestro pecado, pero que está presto a perdonar y a restablecer Su relación con nosotros. Reconocer Su misericordia es motivo de adoración. Dios es bueno, justo, paciente, amoroso. Nosotros también podemos presentarnos a Él con manos limpias y postrarnos ante Su presencia y adorarle por Su eterna misericordia en favor nuestro. Si últimamente ha pecado y a pedido Su perdón, recuerde que Dios ya le perdonó, ahora adórele por Su misericordia.

“Borrón y cuenta nueva”

Tenemos un Dios que sí brinda nuevas oportunidades, un Dios que está dispuesto a perdonar y darnos otra oportunidad cuando queremos hacer las cosas a Su manera. Si usted se siente afligido por algún fracaso o pecado, permita que Dios le restaure su confianza, mientras se arrepiente y adora a Dios, dele la oportunidad a que Él venga a su corazón y le ministre para que halle aliento y continúe su caminar con el Señor. ¡Es tiempo de un «borrón y cuenta nueva»!

Por tu bien erradica la maldad de ti

La necesidad de santificación es enseñada en toda la Palabra de Dios, y Ésta nos llama a que, si es necesario, echemos fuera de nosotros (figurativamente) aún nuestros ojos o manos, si el pecado nos está afectado (Mt. 5:29-30).

¿Consagrarlo a Dios para ser destruido?

Dios es santo y justo, sus caminos rectos, y sus propósitos eternos; seguirle a Él demanda entender que el Señor sabe lo que hace, y nosotros debemos honrarle con nuestra obediencia plena, no a medias.

Una fe que salva

Lo único que nos pueda otorgar perdón es la gracia y la misericordia de Dios por medio de la fe. La fe nos justifica (Ro. 5:1), nos otorga el perdón (Hch. 26:18), nos da vida eterna librándonos de la condenación (Jn. 3:16-18, 36), y nos permite entrar en la familia de Dios (Jn. 1:12).

¿Hasta cuándo la falta de arrepentimiento?

La falta de arrepentimiento hace que paguemos un alto costo por no alejarnos definitivamente del pecado, y este es un costo que nadie debería pagarlo en realidad. Alejémonos ya de una vez del pecado, pidamos perdón a Dios confesando nuestro pecado, pues Él está presto a perdonarnos (1 Jn. 1:9).

¡Hoy puede ser su día!

La salvación es considerada una gracia de Dios porque es un regalo inmerecido para el hombre. Dios en su deseo de salvar al hombre, y por la incapacidad moral de este último para hacerlo, le brinda la oportunidad de hallar salvación por medio de la fe en la obra de Cristo (Ef. 2:8, 9). Las malas y falsas enseñanzas en cambio siempre presentan a la obra de salvación como una capacidad propia del hombre en base a méritos de conducta o religión. ¡Esto es falso!

Mensajero de reconciliación

Ahora, todos los que hemos sido perdonados y reconciliados por medio de Cristo, somos llamados a participar como mensajeros de reconciliación por medio de la predicación del evangelio. Cristo es el agente que hace posible la reconciliación, y el deseo del Señor es que nosotros que hemos sido perdonados, podamos por nuestra propia experiencia hablar a otros de esta única oportunidad.

El urgente proceso del perdón

Muchos piensan que el perdón es un sentimiento que debe nacer en la persona ofendida, cuando no es así. En la ofensa los sentimientos que nacen con el hecho son el dolor, el odio, el rencor, la venganza, etc. Así que un deseo bueno nunca vendrá después de la ofensa. Es por ello por lo que la Biblia nos enseña que el perdón es un acto que debe venir de la voluntad propia de la persona ofendida de no tomar acciones negativas y restituir la relación a pesar de la ofensa. Pablo nos menciona en estos versículos que es un deber de obediencia.

¿Qué tan bueno es el regaño?

El regaño es el gesto o la expresión de disgusto que uno tiene cuando hay algo que ha provocado indignación o molestia. El regaño generalmente solo tiene el propósito de expresar ira ante lo injusto, pero pocas veces tiene el propósito de exhortar o instruir en lo bueno. Solo es una expresión de disgusto acompañado con palabras ásperas, lo que puede producir solo tristeza, dolor o rebeldía, pero pocas veces un cambio positivo.