¿El sueldo del pastor es una carga en la iglesia?

Como aprendemos de Pablo, “digno es el obrero de su salario” (1 Ti. 5:18), considerando que aquel que sirve en el ministerio es merecedor de recibir un salario acorde a la responsabilidad de servir en la iglesia del Señor. Pablo nos recuerda que se debe servir por amor a la iglesia, pero también nos exhorta a dar al siervo de Dios un salario apropiado.

La iglesia, causa de sufrimiento emocional

Sobre todo, los pastores, pero también cada uno de los creyentes, debemos realizarnos una sincera evaluación de nuestro amor y preocupación por la iglesia en donde nos encontramos. No por la parte física de ella, sino por el cuerpo de hermanos creyentes que, al ser un solo cuerpo, nos deberíamos doler cuando algo pasa entre nosotros (1 Co. 12:20-27). Un corazón sincero manifestará su real amor cuando éste realmente sufre en medio de dificultades en la congregación.

El peligro de los falsos ministros

Debemos velar celosamente porque la verdad de Dios se mantenga siempre presente en nuestras iglesias. Debemos además pedir a Dios discernimiento para poder reconocer las falsas enseñanzas y rechazarlas inmediatamente de nuestras vidas e iglesias. Pidamos a Dios para que nos ayude a mantener un fervor reverente por el conocimiento puro de la verdad expresadas solamente en Su Palabra. Y oremos incansablemente para que nuestras iglesias estén siempre llenas de las verdades bíblicas predicadas desde nuestros púlpitos.

¿Ante quién y/o por qué me alabo?

Lo único por lo que podríamos gloriarnos o alardear es por el hecho de ser salvos y de ser usados por Él, y eso, no porque lo hemos logrado, sino porque en Su misericordia y gracia, Él obra en todo en nuestro favor. A Él la gloria, y gloria a Dios por que en Su amor nos permite estar “en el Señor”.

¿Para qué debe usar la autoridad el pastor?

El mal uso de la autoridad se observa en muchas esferas de la vida: Política, gubernamental, laboral, familiar, etc., aún en las iglesias. El aprovechamiento de esa posición que brinda ciertos privilegios sobre otros, y que le otorga cierto “dominio” sobre alguna área o grupo de personas, hace que aquellos en autoridad tomen ventajas de sus prerrogativas para uso propio o para menoscabo de otros.

Destruyendo con poder falsos argumentos

Todo creyente prudente debe alimentarse diariamente de la Palabra de Dios para discernir entre la verdad y la mentira. Puede llegar a estudiarlo todo, pero debe aprender a “retened lo bueno” (1 T. 5:21), solo la verdad pura, llevando cautivo esos pensamientos errados a que se sometan a Dios. El Señor nos ha dado las “armas”, es ahora nuestra responsabilidad utilizarlas para solo retener la verdad.

Las privaciones del ministerio

El ministerio es una de las labores más bellas porque va acompañada de grandes bendiciones y victorias junto al Señor. El ver a vidas transformadas por el poder de Dios, y observar como crecen y llevan fruto, alienta cada día a quien sirve en el ministerio, a más del honor de ser usados por Él para cumplir con Su voluntad.

Interacción en el reino

Actualmente cada iglesia local tiene su parte en el reino de Dios. Cada creyente y cada ministro tiene un papel que cumplir en los planes de Dios. Pero todos nosotros somos parte de un plan general, el del Señor. Aunque todos cumplamos funciones específicas dadas por nuestra ubicación y propósito, todos servimos a nuestro Soberano Dios.

¡La vida con Dios es una fiesta!

!Que hermoso es nuestro Pastor! Que no importa lo que hagamos, o a donde nos vayamos, su amor y misericordia nos perseguirán toda la vida.

No es iniciativa nuestra

Todo creyente debe entender que la predicación del evangelio debe ser llevada a cabo porque es una obligación que tenemos que cumplir ante Dios. A lo largo de la Biblia vemos una y otra vez que nos ha sido dada la responsabilidad de predicar “el evangelio a toda criatura” (Lc. 16:15). Esta responsabilidad nos debe impulsar a cumplirla a cabalidad.

Velando por Sus siervos

Cada creyente debemos estar agradecidos por aquellos pastores y misioneros que han servido al Señor, y por medio de quienes Dios nos ha bendecido con sus vidas, cuidados y enseñanzas. A la verdad, todos nosotros somos el resultado de amor y esfuerzo de algún siervo de Dios que ha dado de su tiempo y amor para que nosotros podamos conocer a Dios y a Su Palabra, y crecer en Él.

El primer paso para transformar una sociedad

Cuando el evangelio fue predicado allí, el Espíritu de Dios convenció a hombres y mujeres de la existencia de un solo Dios, digno de adoración y sumisión, celoso, que no permitía la adoración a dioses falsos, y por el cual era necesario dejar esas viejas costumbres pecaminosas.