¿Para qué debe usar la autoridad el pastor?

El mal uso de la autoridad se observa en muchas esferas de la vida: Política, gubernamental, laboral, familiar, etc., aún en las iglesias. El aprovechamiento de esa posición que brinda ciertos privilegios sobre otros, y que le otorga cierto “dominio” sobre alguna área o grupo de personas, hace que aquellos en autoridad tomen ventajas de sus prerrogativas para uso propio o para menoscabo de otros.

Destruyendo con poder falsos argumentos

Todo creyente prudente debe alimentarse diariamente de la Palabra de Dios para discernir entre la verdad y la mentira. Puede llegar a estudiarlo todo, pero debe aprender a “retened lo bueno” (1 T. 5:21), solo la verdad pura, llevando cautivo esos pensamientos errados a que se sometan a Dios. El Señor nos ha dado las “armas”, es ahora nuestra responsabilidad utilizarlas para solo retener la verdad.

“Sabor” a arrepentimiento

El cambio que genera Dios siempre es genuino y no solo lleva a la persona a buscar la santidad, haciendo que aborrezca al pecado que comente, sino que busca a toda costa restablecer el daño causado a los demás también. La restitución debe ser completa para evidenciarse ese arrepentimiento.

¿Y usted ya está sujeto a Él?

Si la muerte será finalmente sujeta a Cristo, y Satanás y los no creyentes finalmente reconocerán la autoridad del Señor, aunque ellos sin arrepentimiento, y serán condenados. ¿Por qué al creyente le cuesta mucho someterse al Señor?

Sin resurrección no habría sustento

La resurrección de Cristo brinda seguridad de la certeza del mensaje y esperanza de que todos tendremos la misma posibilidad de levantarnos de los muertos para pasar eternamente en la presencia de Dios. La pregunta que debemos hacernos ahora es: ¿Ya creo en Cristo como mi Salvador?

El Evangelio y las Escrituras

La obra de redención de Cristo es la que salva al hombre. Él vino a morir en la cruz por nuestros pecados, fue sepultado como prueba de que sí había muerto, pero resucitó para manifestar Su poder y victoria sobre la muerte y el pecado. Este mensaje es el Evangelio, y todo aquel que creyere en estas Buenas Nuevas tiene la oportunidad certísima de salvación (Comp. Ro. 10:9-10).

Enfrentando el desprecio

Miremos a las promesas de Dios, a lo que en Su Palabra nos ha dicho, y a Su poder; esto bastará para callar cualquier voz de desaliento en contra nuestra.

Alentados para hacer Su voluntad

Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, un plan que está establecido bajo Su buena voluntad y que tiene el propósito de prosperarnos para que lleguemos a “poseer” lo que Él tiene para cada uno de nosotros. Lo que nos pasa es que muchos dejamos de seguirlo porque nos quedamos a medio camino, o no queremos cruzar el “Jordán” de nuestra comodidad. Y por ello, nos quedamos sin alcanzar las metas que Dios tiene preparado para cada uno.

Lo que debemos esperar (VI)

La promesa del regreso de Cristo es algo veraz, y el tiempo está establecido en la potestad del Padre. La razón por qué Cristo no ha llegado aún es porque “es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9). El Señor todavía está dando tiempo al hombre a arrepentirse para salvarlo; espera pacientemente; pero será por un poco de tiempo.

Lo que debemos esperar (V)

Mientras miramos atentos a los acontecimientos, sigamos esperando Su venida como las “vírgenes prudentes” que ansiosas, esperan la venida de su Señor (Mt. 25:1-13). Recordemos que todo lo que existe a nuestro alrededor será consumido, y que todas las promesas que Dios nos ha dado en Su Palabra se cumplirán tal cual Él nos lo ha dicho (2 Co. 1:20).

Lo que debemos esperar (II)

Muchos creyentes han sufrido el rechazo absoluto de la misma familia, excluyéndolos de sus relaciones por completo, y hasta con amenazas físicas. Pero en los días de la Tribulación esa maldad se incrementará porque todos van en pos de la falsa religión que el anticristo y el falso profeta propagarán.

Lo que debemos esperar (I)

Como creyentes, debemos mirar los acontecimientos y estar atentos. Esto no afectará a la Iglesia, al grupo de creyentes, pues antes de ello vendrá el arrebatamiento y la resurrección de los santos de la Iglesia (1 Ts. 4:13-18). Pero mientras vemos los problemas pasar, podemos estar seguros que algo está pronto a venir, y para ello debemos estar preparados, mientras predicamos de Cristo al mundo.

La certeza de Su Palabra

La lección más valiosa que podemos obtener de este relato es la certeza que podemos tener en la Palabra de Dios. Es infalible, inerrante, confiable, segura. Todo lo dicho por Dios se ha cumplido, y podemos tener la seguridad que todo lo que falta se cumplirá. Confiar en la Biblia es nuestra mayor seguridad para hoy y el mañana.

Advertencia en contra de los maestros

La enseñanza de la Palabra de Dios es un privilegio que pocos tienen, pero tiene una responsabilidad muy grande. El uso inapropiado del conocimiento de la verdad puede traer juicio delante de Dios (Mr. 12:40; Stg. 3:1).

Reconociendo Su autoridad

Reconocer la autoridad de Dios es aceptar Su Palabra como máxima autoridad en nuestras vidas, y también implica que aceptamos lo que Él desee hacer como lo justo y necesario para nosotros. Esto es tener temor de Dios, y esto es prudente y bueno.