Las preocupaciones

Solo vamos a tener la paz “de Dios” cuando tengamos “con Dios”, cuando nosotros ya no seamos enemigos de Dios sino seamos hijos de Dios, solo ahí tendremos la paz con Dios. Cuando tenemos esa paz con Dios vamos a poder poner nuestras preocupaciones a los pies de Cristo, y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento nos va a dejar en completa tranquilidad, en completa paz y descanso, porque dejamos en él nuestras preocupaciones.

¡Llámalo Papá!

Dios es nuestro padre y eso implica un cambio fundamental en la forma de relacionarnos con Él. Cuando Pablo en Romanos 8.15 expresó esa confianza que tenemos con Dios, nos dice que podemos llamarle “Abba”. El comentario de la Biblia Popular nos dice que “Abba” era la palabra aramea para “padre”, y que era la forma común que usaba un niño para dirigirse a su progenitor al pedirle algo. Esta expresión involucra un sentido de confianza, seguridad, aceptación y esperanza que provienen de un corazón que se siente amado por Dios.