Una fe que salva

Lo único que nos pueda otorgar perdón es la gracia y la misericordia de Dios por medio de la fe. La fe nos justifica (Ro. 5:1), nos otorga el perdón (Hch. 26:18), nos da vida eterna librándonos de la condenación (Jn. 3:16-18, 36), y nos permite entrar en la familia de Dios (Jn. 1:12).

Reencontrémonos con nuestra identidad

El que yo lleve una cruz en una cadena no me hace realmente un cristiano de comportamiento, solo hace ver a las personas que creo o conozco de la obra de Jesús en la cruz, por dar un ejemplo. Pero cuando yo miro a esa misma cruz en mi cuello, y entiendo lo que realmente esto significa para mi vida eterna, entonces eso sí afecta mi conducta ante Dios y los demás.

¿Y usted ya está sujeto a Él?

Si la muerte será finalmente sujeta a Cristo, y Satanás y los no creyentes finalmente reconocerán la autoridad del Señor, aunque ellos sin arrepentimiento, y serán condenados. ¿Por qué al creyente le cuesta mucho someterse al Señor?

Sin resurrección no habría sustento

La resurrección de Cristo brinda seguridad de la certeza del mensaje y esperanza de que todos tendremos la misma posibilidad de levantarnos de los muertos para pasar eternamente en la presencia de Dios. La pregunta que debemos hacernos ahora es: ¿Ya creo en Cristo como mi Salvador?

El Evangelio y las Escrituras

La obra de redención de Cristo es la que salva al hombre. Él vino a morir en la cruz por nuestros pecados, fue sepultado como prueba de que sí había muerto, pero resucitó para manifestar Su poder y victoria sobre la muerte y el pecado. Este mensaje es el Evangelio, y todo aquel que creyere en estas Buenas Nuevas tiene la oportunidad certísima de salvación (Comp. Ro. 10:9-10).

Llamadle “Señor”

Llamar “Señor” a Jesús es decirle que Él es el amo y dueño de todo lo que existe, incluyendo nuestras propias vidas. Es reconocer que Él tiene el poder sobre todo, y ésta verdad obviamente es algo que Satanás y sus demonios siempre han querido negar, y por tanto maldecir.

Base excelsa de la justificación

Para poder caminar con certeza se requiere de caminar en terreno firme, y esa certeza solo la puede dar la Palabra de Dios. En las Escrituras, la declaración de nuestra salvación siempre se basa en la obra de Cristo, no en las obras del hombre. La obtención de esa seguridad es dada por la fe y no por obras.

¿Realmente será salvo?

La doctrina de la seguridad de la salvación siempre ha traído gran polémica dentro de la Iglesia. Pero si miramos al consejo completo de toda la Biblia podemos mirar que la redención nunca la obtiene el hombre, antes es un regalo de Dios dado por gracia, y si el hombre no la obtiene, entonces no tiene poder para perderla, pues la justificación no es dada por el cumplimiento de los mandatos de Dios, sino por la fe en Jesucristo (Ro. 3:20-28; Gá. 2:16-21).