Siguiendo la guía de Dios

Nuestras vidas serán grandemente bendecidas y prosperadas si aprendemos de este principio vital en la vida de Nehemías. Su relación, dependencia y obediencia le llevó a tener éxito en todo lo que emprendía, y nuestras vidas también serán beneficiadas de estas características de este piadoso líder.

Alentados para hacer Su voluntad

Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, un plan que está establecido bajo Su buena voluntad y que tiene el propósito de prosperarnos para que lleguemos a “poseer” lo que Él tiene para cada uno de nosotros. Lo que nos pasa es que muchos dejamos de seguirlo porque nos quedamos a medio camino, o no queremos cruzar el “Jordán” de nuestra comodidad. Y por ello, nos quedamos sin alcanzar las metas que Dios tiene preparado para cada uno.

La certeza de Su Palabra

La lección más valiosa que podemos obtener de este relato es la certeza que podemos tener en la Palabra de Dios. Es infalible, inerrante, confiable, segura. Todo lo dicho por Dios se ha cumplido, y podemos tener la seguridad que todo lo que falta se cumplirá. Confiar en la Biblia es nuestra mayor seguridad para hoy y el mañana.

Lo más importante

Dios es digno de nuestro amor, pues Él nos manifestó lo que significa amar al enviar a Su Hijo a morir por nosotros. Él dio todo por beneficiarnos, y es ahí donde conocimos el significado del amor, y todo lo que hace Dios en favor nuestro viene como resultado de Su amor.

Arreglo divino

En nuestra vida, todos debemos mirar la soberanía de Dios y confiar en Su voluntad y obedecer. Dios tiene todo divinamente arreglado para cumplir con Sus planes, y si nosotros seguimos con fe sus directrices, podemos confiar en que todo saldrá tal cual Él lo ha previsto.

El engrandecimiento por el servicio

La grandeza del servicio está en la capacidad que tiene el que brinda una obra de amor en favor de aquel que lo necesita. Es grande porque, quien sirve tiene capacidad de hacer algo que el otro necesita, y que muchas veces no tiene cómo cubrir esa necesidad. Por ejemplo, si hay alguien con hambre porque no tiene recursos para adquirir alimento, al poder proveerle de alimento la persona que sirve le está brindando algo que sí tiene, dando al necesitado; en esa capacidad de servir y ayudar está la verdadera grandeza.

Abrumados por Su determinación

En uno de los pasajes de Lucas, leemos que el Señor Jesucristo “afirmó su rostro para ir a Jerusalén” (Lc: 9-51), dándonos más detalles de la evidente convicción que tenía de ir a Jerusalén para cumplir con la tarea que Su Padre le había encomendado.

¿Y qué de nosotros?

Como creyentes, debemos recordar que nuestra vida cambia en sentido espiritual, y esto hace reenfocar nuestras metas, considerando lo eterno y no lo temporal. Muchas veces, ese enfoque demandará sacrificios, por lo que debemos mantenerlos presentes. Mirando hacia lo eterno, comprendemos que el costo tiene valor en función del reino.

Con perspectiva divina (II)

Jesucristo con Su ejemplo nos dejó un camino que recorrer; y aunque de manera real, el alejarnos del pecado es tan beneficioso, a causa de nuestra carnalidad, tenemos que luchar diariamente para no dejarnos doblegar por lo perverso y destructivo del pecado, porque nuestra carnalidad se deleita en ello.

Con perspectiva divina (I)

Para poder entender y obedecer a Dios, necesitamos entender Su perspectiva; solamente así podremos obedecer con buena voluntad comprendiendo el propósito de lo pedido por Él.

¿Cómo podemos honrar a los padres?

Si bien, muchos padres no han actuado apropiadamente con sus hijos, los hijos debemos honrarlos, amarlos, y si es necesario, perdonarlos, indistintamente de su comportamiento hacia sus hijos. La honra a los padres es claramente enseñada en toda la Biblia, y el enseñar algo distinto, es actuar como los fariseos, quienes, sobreponiendo peso en un punto de vista humano, desautorizaban la Palabra de Dios.

¿Es pecado no lavarse las manos?

Muchos hoy en día queremos establecer normas de comportamiento innecesarias pensando que eso puede traer santidad o culto a Dios. Muchos queremos poner ciertas actitudes en las iglesias o en nuestra vida diaria con ese propósito, cuando no tiene valor espiritual.

El débil poder moral de la conciencia

Para que nosotros cambiemos, necesitamos de Dios para hacerlo. Somos tan perversos que podemos cauterizar nuestra conciencia al punto de llegar a ser insensibles (1 Ti. 4:2). Pidamos a Dios que no nos deje alejarnos tanto en pos del pecado, que ya ni siquiera escuchemos al Espíritu Santo, quien puede ser apagado también por nuestra maldad (1 Ts. 5:19)

Prestos para predicar

¿Ya está cumpliendo la tarea designada? Así como los discípulos, fueron prestos para cumplirla, el Señor espera la misma diligencia en nuestras vidas. Jesús nos ha prometido Su presencia y la obra del Espíritu Santo.