Tenían necesidad, pero del Señor

Hoy muy pocos de nosotros queremos hacer sacrificios para el Señor. No nos gusta dar algo en sentido de adoración, antes, al contrario, solo estamos esperando para ver que recibimos. El verdadero amor debe ser sacrificial. (Ro. 12:1)

Movido por la compasión

Esa misma compasión fue la que lo llevó a dejar el trono para salvar al hombre, dejando Su gloria para morir en cruenta cruz. Debemos vivir agradecidos por el profundo amor de Dios, que, viendo nuestra necesidad, siempre se acerca a nosotros para ayudarnos.

Sólo le siguen los “pecadores”

El hombre que no reconoce su verdadera condición nunca verá su necesidad de salvación. Todos estamos “enfermos” espiritualmente hablando, porque todos somos pecadores (Ro. 3.23).