¿Cómo mira Dios al deshonesto?

La honestidad es la actitud del que no engaña o defrauda a nadie, menos se apropia de lo que es de otros. También se considera como la actitud de aquel que cumple escrupulosamente con su deber o función. Y, además, una persona honesta es aquella que respeta y cumple las normas de comportamiento social y moral presentes en una comunidad o sociedad.

¿Cómo son las personas estafadoras?

¿Cómo se sentiría usted si fuese el rey de esta historia? Nadie quiere ser engañado o estafado porque genera gran indignación, y más cuando detrás de ese engaño hubo una gran pérdida.

¿Estoy en lo correcto creyendo en Jesús?

Desde los inicios de la historia humana ha existido la lucha entre lo verdadero y lo falso. Adán y Eva tuvieron que enfrentarse a ello, discerniendo entre las palabras de Dios y las de Satanás, lamentablemente para la raza humana, se equivocaron y consideraron correcto lo que era falso.

El problema de no consultar a Dios

Dios, a través del Espíritu Santo, nos guía a la verdad (Jn. 16:13). Depender de Él es crucial para no sufrir las consecuencias del engaño del pecado y la mentira, y seguir solo la verdad, la santidad y nuestro bien.

Una fe intrépida

Rahab es reconocida por su intrépida fe en los libros del Nuevo Testamento (Stg. 2:25), le llevó a ser digna de ser parte de la genealogía del Señor Jesús (Mt. 1:5), y su nombre consta en el pasaje de los héroes de la fe en el Libro de Hebreos (He. 11:31).

Confianza que fortalece

No solo que Dios manifiesta su poder en nosotros, sino que sigue obrando a pesar de todo lo que pasa, con el propósito de dar a conocer de Su inmenso amor a aquellos que sí escucharan el mensaje del evangelio. En esta fragilidad nuestra se evidencia el poder de Dios, y esa es la confianza que nos fortalece para seguir fieles en la predicación del evangelio.

La Luz Verdadera nos iluminó

Dios es quien obra en el hombre a través de la predicación del evangelio y de la obra del Espíritu Santo para dar entendimiento de Su verdad. Así como el mundo estuvo en tinieblas, el hombre que se encuentra perdido está en tinieblas espirituales, y necesita de Dios para que cambie ello.

Cuídese de los engaños

El engaño, una de las más antiguas tretas del enemigo. Desde el Edén, satanás a usado esta estrategia para destruir la obra de Dios (Gn. 3:1-6). El fin de ello es “hurtar, matar y destruir” (Jn. 10-10). Y en el caso de la obra que el Señor estaba haciendo en Jerusalén, esta arma sería usada para buscar lograr detenerlo todo.