Cuídate de la impureza sensual

El pasaje en Proverbios nos recuerda lo peligroso que son los labios de una mujer que puede arrastrar a un hombre al pecado (v. 3-5), su vida, por estar guida por la sensualidad, es inestable (v. 6). Cuando una persona se entrega a la lujuria, entonces pierde la fuerza para la toma de decisiones, lo que generalmente puede llevarle a pérdidas aún mayores (v. 7-11; Comp. Jue. 16:4-22). Pero este problema no está afectando solo a los hombres, también a las mujeres hoy en día, y en un elevado grado.

Dios sabe lo que hace

Lo más difícil en una relación es cuando mis planes o los planes que hicimos en pareja se desmoronan. Creemos que ahora nada tiene sentido y que todo ha llegado a su fin. Es ahí cuando la única solución es confiar en Dios y en lo que él hace.

Aprende de tu pareja

Recuerda, el noviazgo es el mejor tiempo para, en dependencia de Dios, puedas tratar tus áreas débiles y así ser mejor para tu pareja. Aprende de tu pareja y deja que ella te enseñe.

Confía en la voluntad de Dios

Como jóvenes nos encontramos bombardeados de muchos patrones de que debemos seguir, es decir, nuestra forma de vestir, de hablar, pensar y expresarnos. Cuando vemos lo que la Biblia nos dice acerca de esto, es algo impresionante que nos llama a no dejarnos moldear por el mundo, no debemos seguir los patrones que el mundo impone, esto es para tu vida personal, pero también para tu relación de amistad o noviazgo que estés llevando. Por esa razón lo único que debemos hacer es depender de Dios y Su voluntad para nuestras vidas.

Involucra a Dios en tu relación

No hay nada mejor que una persona busque el agradar a Dios y no vivir como el resto del mundo sino como Dios manda, y es aún más valioso encontrar una pareja que tenga ese objetivo, que juntos busquen y anhelen honrar a Dios.

Cultiva una buena amistad

Es necesario que Dios este en medio de tu relación, aun si solamente es una amistad o si aún no has empezado una amistad, esa será la señal de que quieres agradarle con tu caminar y tus decisiones respecto a las relaciones. No manejes la relación a tu manera, deja que el Señor obre.

Respeta a la otra persona

El apóstol Pablo le da instrucciones a Timoteo acerca de cómo tratar con cada persona, pero en especial le habla del trato que debe tener con las mujeres jóvenes, y le dice que las trate con PUREZA, esto es algo que ya no es común en nuestra sociedad, no solo entre los cristianos sino en general. Esta pureza va desde los pensamientos que tenemos hasta nuestro actuar.

Espera en Dios

Cuán difícil es esperar, sobre todo si aquella persona con la que te estás conociendo parece salida de un cuento de hadas, de seguro te ha pasado. Y piensas ella es la ideal o él es el ideal, ¡es perfecto! Espera un momento, la Palabra de Dios muestra un principio muy importante y es el de esperar, tomamos como ejemplo a Adán, el primer hombre.

Honra a tus padres y no andes en yugo desigual

Algo muy importante cuando estás en una relación es el escuchar el consejo de tus padres, seguir su guía y oír atentamente lo que ellos te dicen acerca de tu pareja. La Biblia nos deja muy claro el principio de HONRAR A NUESTROS PADRES.

Cuida tu testimonio y no andes en yugo desigual

En el episodio de hoy veremos 2 principios basados en 2 versículos, que te ayudaran a tener una relación que le dé la Honra y Gloria a Dios, una relación en la que tú y tu pareja puedan disfrutar juntos de alabar a Dios con sus vidas.

Ora por la persona que Dios tiene para ti

Recuerda Dios tiene una persona para ti, pero desde ahora necesitas orar para que Él te vaya guiando hacia esa persona. Ora y confía en que Dios está guardando a esa persona que pasará a tu lado el resto de la vida.

No insistamos, no hay comunión – Parte II

Ante la promesa expresada en la Palabra de Dios, Pablo nos exhorta a tomar la decisión de seguir el mandato de Dios para caminar apartados del mal y alejarnos de cualquier relación que afecte nuestra santidad y comunión con el Señor. El Señor Jesucristo nos dio ejemplo de ello (He. 7:26)

No insistamos, no hay comunión – Parte I

El creyente es llamado a alcanzar al mundo con el evangelio, esa es nuestra meta firme en nuestras relaciones en este mundo, y mientras esas personas sigan siendo incrédulas, nuestra meta debe ser ello: evangelizarlos. Ya después, cuando esa persona haya sido salva, las condiciones para una relación más cercana difieren porque ya ambos tienen una condición espiritual similar y pueden seguir un camino común real, sincero, glorioso.

¿Qué hacer cuando mi esposo/a es no creyente?

El deber del creyente es amar a su pareja, honrarla, orar por ella, y modelar una vida santa (1 P. 3:1-7). Podemos, a pesar de las diferencias espirituales, tener un hogar bueno con la ayuda de Dios, y ahí el creyente debe buscar ser agente transformador. Pero si el no creyente decide por su parte separarse, entonces la posibilidad de esa separación es posible, “pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios”. (1 Co. 7:15)

Considere la opción de vivir soltero

Si usted puede mantenerse soltero, considerando la opción de servir a Dios, es una gran decisión que puede hacer; pero si la necesidad de formar un hogar es algo importante en su vida, está muy bien casarse. En ambas condiciones todo creyente debe honrar a Dios y servirle en medio de las posibilidades propias de cada uno. Tengamos presente que “el tiempo es corto” y “apremia”, y esta vida es pasajera; el tiempo dado al Señor tiene provecho eterno (1 Co. 7:26, 29).