No consientas tener parte en la codicia

Muchos hay que constantemente tratan de conseguir riquezas o bienes por medio de actos indebidos, incorrectos. La codicia es tal que sin medir las consecuencias que esto atrae, o sin importar que esos actos estén perjudicando a alguien, se dejan gobernar por la codicia quien controla sus comportamientos llevándolos al pecado y produciendo daños a otros.

El problema de no consultar a Dios

Dios, a través del Espíritu Santo, nos guía a la verdad (Jn. 16:13). Depender de Él es crucial para no sufrir las consecuencias del engaño del pecado y la mentira, y seguir solo la verdad, la santidad y nuestro bien.

Confianza que fortalece

No solo que Dios manifiesta su poder en nosotros, sino que sigue obrando a pesar de todo lo que pasa, con el propósito de dar a conocer de Su inmenso amor a aquellos que sí escucharan el mensaje del evangelio. En esta fragilidad nuestra se evidencia el poder de Dios, y esa es la confianza que nos fortalece para seguir fieles en la predicación del evangelio.

La Luz Verdadera nos iluminó

Dios es quien obra en el hombre a través de la predicación del evangelio y de la obra del Espíritu Santo para dar entendimiento de Su verdad. Así como el mundo estuvo en tinieblas, el hombre que se encuentra perdido está en tinieblas espirituales, y necesita de Dios para que cambie ello.