Incorruptible e inmortal es la victoria

La enseñanza de la resurrección nos alienta a mirar hacia lo eterno. ¿Podría imaginarse una vida finita, sin esperanza de una eternidad? Que terrible sería. Lo cierto es que sí hay resurrección y sí hay eternidad, y esto nos motiva a mirar hacia lo que está por venir.

¿Cómo será nuestro cuerpo en la eternidad?

Preguntas sobre ¿qué edad tendremos cuando estemos allá? ¿si todos nos vamos a reconocer? o ¿si realmente todos usaremos vestidos blancos o no? son muchas de las interrogantes que vienen a nuestra mente. Pero lo que es más importante es lo que la Biblia sí nos responde: Nuestros cuerpos serán glorificados, ya no habrá más pecado en él, físicamente tendremos características de tiempo y espacio que nos darán capacidades diferentes a las actuales para pasar la eternidad, entre otras. Todas son maravillosas noticias.