Vamos a seguirlo en santidad

Si realmente queremos seguirlo, debemos hacerlo honrando Su santidad y Su Nombre. Es el momento de consagrarnos a Él, de postrarnos en reverencia ante Su presencia, y comprometernos a seguirle en santidad, para que así también podamos ver sus “maravillas entre (nosotros)”.

Él tiene que ir delante

Como Josué mismo dijo, el pueblo nunca había caminado por esa tierra antes (v. 4), y la presencia de Dios iría delante de ellos para guiarles, pero al mismo tiempo, para recordarles que Él iría obrando en la medida en la que ellos caminarían en pos de Él. La primera prueba de ello sería días más adelante cuando los sacerdotes pondrían sus pies en el río y las aguas se abrirían (v. 13-17).

Confianza que fortalece

No solo que Dios manifiesta su poder en nosotros, sino que sigue obrando a pesar de todo lo que pasa, con el propósito de dar a conocer de Su inmenso amor a aquellos que sí escucharan el mensaje del evangelio. En esta fragilidad nuestra se evidencia el poder de Dios, y esa es la confianza que nos fortalece para seguir fieles en la predicación del evangelio.

La Luz Verdadera nos iluminó

Dios es quien obra en el hombre a través de la predicación del evangelio y de la obra del Espíritu Santo para dar entendimiento de Su verdad. Así como el mundo estuvo en tinieblas, el hombre que se encuentra perdido está en tinieblas espirituales, y necesita de Dios para que cambie ello.

Nuestro entendimiento espiritual (I)

El privilegio que nos ha sido dado nos pone en una posición de gran bendición y responsabilidad. Bendición, porque ahora hemos sido salvos gracias a esta verdad del Mesías y Su obra redentora; pero responsabilidad, porque nos debe llevar a vivir dignamente y a compartir con otros esta bendición que nos fue dada.

¿Y usted qué respondería?

El reconocer a Jesús como Cristo es una obra que no puede ser entendida humanamente. El hombre natural no percibe las cosas de Dios (1 Co. 2:13-16), por eso Jesús le expresó a Pedro que esta verdad no pudo haber venido de su entendimiento humano, tuvo que Dios revelarlo. Jesús había sido enviado por Dios para darle a conocer, y para salvar al hombre.

Capacidad creciente

Si deseamos entender más de la Palabra de Dios, necesitamos comprometernos a ser enseñados y a obedecer (“permanecer” Jn. 8:31-32), sólo así seremos discípulos del Señor aptos para buenas obras, capacitados por Su Palabra (2 Ti. 3:16-17).