Lo que debemos esperar (VI)

La promesa del regreso de Cristo es algo veraz, y el tiempo está establecido en la potestad del Padre. La razón por qué Cristo no ha llegado aún es porque “es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9). El Señor todavía está dando tiempo al hombre a arrepentirse para salvarlo; espera pacientemente; pero será por un poco de tiempo.

Lo que debemos esperar (V)

Mientras miramos atentos a los acontecimientos, sigamos esperando Su venida como las “vírgenes prudentes” que ansiosas, esperan la venida de su Señor (Mt. 25:1-13). Recordemos que todo lo que existe a nuestro alrededor será consumido, y que todas las promesas que Dios nos ha dado en Su Palabra se cumplirán tal cual Él nos lo ha dicho (2 Co. 1:20).

Lo que debemos esperar (IV)

La esperanza de la Iglesia de no ver estos días alienta nuestros corazones. Pero nos recuerda que aquellos que aún no tienen esperanza de vida eterna sufrirán mucho en esos días, y si no se arrepienten al final, ese tormento será eterno.

Diálogos celestiales

La transfiguración de Jesucristo debió haber generado un impacto en la vida de sus tres amados discípulos. Posteriormente Pedro dijo que vieron Su gloria y majestad (2 P. 1:16, 17). Una luz muy intensa salía del interior de Jesús de tal manera que aún la ropa fue modificada por ese resplandor.

Una pequeña “degustación” del reino

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento podemos leer grandes pasajes que nos habla mucho de lo bello que va a ser, y que tal vez nos enseña cierta cantidad todo su esplendor. Si bien, hay mucha enseñanza, la gloria de ese tiempo no podrá ser apreciada en su totalidad hasta que estemos todos presentes.