¡Esta es nuestra identidad!

Los que hemos creído en la promesa a través de Cristo somos hijos amados, escogidos, salvados por Dios, gozamos del título de coherederos suyos, y tenemos la esperanza de recibir una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible y reservada en los cielos para nosotros (1. P. 1.4).

¿Te conduce la sabiduría humana a Dios?

No dejemos que el mundo afecte nuestra fe en Dios, en su palabra y en su plan. En cambio, mantengámonos firmes creyendo que su poder es el único que puede transformar el corazón humano, y convirtámonos en hombres libres de la corrupción, que viven con un sentido eterno y santo.

La “locura” a la que somos llamados

¿Por qué la predicación de la palabra de Dios parece cada vez menos aceptada y más rechazada por el mundo en el que vivimos?

¿Será que como cristianos estamos en lo correcto al permanecer fieles a ella aunque eso implique que tengamos que ir en contra de las corrientes filosóficas y métodos humanísticos que parecen tener más credibilidad y aceptación por el mundo hoy?