¿Qué tan firme es tu fe?

Así, todos somos llamados a creer en Jesús, porque Él es quien dijo que era, porque Dios mismo dio testimonio acerca de Él, hombres también lo hicieron y por su poder la vida de muchos ha sido rescatada de la muerte y del pecado.

Una fe que salva

Lo único que nos pueda otorgar perdón es la gracia y la misericordia de Dios por medio de la fe. La fe nos justifica (Ro. 5:1), nos otorga el perdón (Hch. 26:18), nos da vida eterna librándonos de la condenación (Jn. 3:16-18, 36), y nos permite entrar en la familia de Dios (Jn. 1:12).

Una fe colectiva

Solamente una fe colectiva los llevó a desarrollar una obediencia colectiva. Muchas veces en las iglesias o en cierto grupo de personas que están sirviendo a Dios no se observa esa fe en conjunto, una fe que pudiera hacer mucho en favor del servicio al Señor. Tal vez seamos nosotros mismos quienes no favorecemos a esa fe contagiosa entre los demás.

Reencontrémonos con nuestra identidad

El que yo lleve una cruz en una cadena no me hace realmente un cristiano de comportamiento, solo hace ver a las personas que creo o conozco de la obra de Jesús en la cruz, por dar un ejemplo. Pero cuando yo miro a esa misma cruz en mi cuello, y entiendo lo que realmente esto significa para mi vida eterna, entonces eso sí afecta mi conducta ante Dios y los demás.

Fe y obediencia para el engrandecimiento

La fe y la obediencia van plenamente ligados en nuestro caminar con Dios, y no se las puede separar. Josué sabía que el cumplimiento de la promesa de Dios en favor de él como líder y en favor de Su pueblo estaba ligado a esta alianza: fe y obediencia.

Dios ya ha venido obrando

El conocimiento de la constante obra de Dios antes, durante, y después de la obediencia de un creyente es muy importante para reconocer que el Señor ha venido preparando todo antes de que nosotros actuáramos, y que es un paso más en el plan que Él ha venido ejecutando desde el inicio de Su creación hasta el final en la eternidad.

Una fe intrépida

Rahab es reconocida por su intrépida fe en los libros del Nuevo Testamento (Stg. 2:25), le llevó a ser digna de ser parte de la genealogía del Señor Jesús (Mt. 1:5), y su nombre consta en el pasaje de los héroes de la fe en el Libro de Hebreos (He. 11:31).

Es bueno un poco de estrategia

¿Cuando usted está por iniciar un nuevo proyecto, no utiliza un análisis previo de lo que tiene que hacer para preparar todo antes de iniciarlo? ¿Ha intentado comenzar algo sin planificación? ¿Qué importancia tiene algo de estrategia?

¿Te resulta difícil cambiar?

Cuando hablamos sobre emociones problemáticas en nuestra vida como la ira, la mentira, la ansiedad y muchas más; es normal que pensemos en tips, pasos o comportamientos específicos que debemos hacer para sentirnos mejor.

Su “gracia” es todo lo que necesitamos

Cuando enfrentemos problemas, pidamos a Él que nos ayude a comprender el porqué de lo que sucede (2 Co. 12:8-9; Comp. Stg. 1:3-5), y entendiendo el propósito, aceptaremos con mayor agrado la respuesta que nos dé ante nuestra petición. En esa confianza, basado en la “gracia” de Dios, hallaremos lo que necesitaremos muchas veces para enfrentar las dificultades.

¿Hay un tercer cielo?

Por ahora siguen muchas interrogantes que posiblemente serán respondidas cuando lleguemos a Su presencia, pero hasta el momento la esperanza que todos tenemos de llegar a ese lugar tan especial está dado por el Señor, y Él nos está preparando un lugar especial allí, a todos los que creemos en Él (Jn.14:1-6).

¿Por qué la ira me hace pecar?

La ira además es una emoción muy fuerte que tiene la capacidad de llevarnos a la acción, de hacer que respondamos activa y apasionadamente frente a la injusticia.

Verdades sobre la ira de Dios

En la caída, allá en el jardín del Edén, Dios enfrentó esta realidad, y lejos de enfocar su ira en Adan y Eva, la enfocó en solucionar el problema del pecado, que fue lo que la causó; lo hizo sacrificando un animal y cubriendo con su piel la desnudez de ellos. La sangre de ese animal sirvió para expiar su pecado, ósea cubrirlo temporalmente mientras el cordero perfecto, que era Cristo, daba su sangre como pago absoluto por el pecado (Gén. 3).

Dar es más que sólo suplir necesidades

No solo para quienes dan, sino para quienes reciben; cuando miramos bíblicamente todo lo que dar representa, nos damos cuenta que no solo es dar dinero a alguien, es algo muy sagrado, un servicio que Dios nos permite hacer o del que somos receptores.

Dios nos da para dar

Dios nos da para que demos, esta es la mejor parte de la enseñanza. Si nosotros somos conscientes de esta realidad, nos daremos cuenta que el Señor constantemente nos ha provisto a nosotros para que, administrando sabiamente los recursos recibidos de Él , los usemos con prudencia y diligencia.