Nuestro entendimiento espiritual (I)

El privilegio que nos ha sido dado nos pone en una posición de gran bendición y responsabilidad. Bendición, porque ahora hemos sido salvos gracias a esta verdad del Mesías y Su obra redentora; pero responsabilidad, porque nos debe llevar a vivir dignamente y a compartir con otros esta bendición que nos fue dada.

El “Qué” y “En Quién” del Evangelismo

La próxima vez que quisiéramos evangelizar a una persona, con este “Qué” y dependiendo del “En Quién” podremos hacer nuestra tarea con toda confianza.

Salvos por la “locura”

La salvación podrá ser una “locura” para la necedad de la mente del hombre natural, pero como bien lo aclara Pablo, para el creyente “Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”. (1 Co. 1:24)

Ayudando desde Su trono el cumplimiento

Cristo quiere ayudarnos a cumplir Su voluntad. Es Su deseo que nosotros cumplamos la tarea, y la confianza de que tenemos Su respaldo nos debe alentar a cumplirlo sin demora. Nuestra tarea es seguir Sus instrucciones, dejar en manos de Dios los resultados, y mirar en medio de esto la manera como el Señor se manifiesta.

Predica el evangelio

Nuestra responsabilidad viene por el mandato dado por Dios, pero también por la responsabilidad moral de dar a conocer el mensaje que trae esperanza al perdido, vida al muerto espiritual, perdón al pecador. ¿Si nosotros no lo hacemos, quien lo hará?

Incrédulos por naturaleza y voluntad

Pensando en la salvación, la incredulidad es lo que condena al hombre (Jn 3:18, 36). No creer que uno es pecador, o que no se puede salvar a uno mismo, y que necesita creer en Cristo, Quien murió y resucitó para salvarnos, eso condena al hombre.

¿Es asombroso, verdad? ¡Ha resucitado!

La muerte de Jesús no hubiera completado su propósito sin la resurrección. Así como la moneda tiene 2 caras para estar completa, las buenas nuevas basan la esperanza de salvación en la muerte y resurrección. Y así como el ángel envió a dar testimonio de la resurrección a las mujeres, nosotros somos enviados hablar del evangelio de Cristo, de Su muerte y resurrección, tal cual lo dice las Escrituras (1 Co. 15:1-4)

La osadía de la fe

La verdadera fe trasforma a la persona; de ser un tímido oyente a un valiente seguidor, sin miedo a testificar. Pablo nos dice que Dios no nos ha dado “espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” y por lo tanto no deberíamos avergonzarnos de dar testimonio de Cristo. (2 Ti. 1:7, 8)

El primer paso para transformar una sociedad

Cuando el evangelio fue predicado allí, el Espíritu de Dios convenció a hombres y mujeres de la existencia de un solo Dios, digno de adoración y sumisión, celoso, que no permitía la adoración a dioses falsos, y por el cual era necesario dejar esas viejas costumbres pecaminosas.

La “sencillez” del Evangelio

La próxima vez que nos pregunten sobre que es el Evangelio, solo digamos que es el mensaje de las buenas noticias de que Jesús murió en la cruz, que fue sepultado por tres días, y que resucitó venciendo al pecado y a la muerte, eso es todo. Y confíe en el poder de Dios para que esa persona sea salva por fe en este sencillo, poderoso y profundo mensaje.

Relatos de “emancipación”

El mandato de la gran comisión (Mt. 28:18-20) es ir por todo el mundo a contar sobre nuestro relato de emancipación en Cristo, para que otros puedan también ser liberados. Esto es lo que cumplió también en gadareno (Mr. 5:20), otro gran ejemplo a seguir.

Arrepentimiento y Fe son la “Clave”

«Todo tiene un tiempo, aún para arrepentirse ahora; pero llegará ese día en que se cumplirá el tiempo, y para arrepentimiento ya será tarde» -Ministerio UMCD-