Dios lo conoce todo y aun así te ama

Dios es el amigo perfecto. Esta historia se relaciona con nosotros porque Él nos ha dicho todo lo que debemos saber, no se ha quedado con nada, ni nos ha ocultado nada, y todo lo que nos ha dicho, aunque nos duela, es para nuestro bien.

¿De qué me sirve conocer a Dios?

¿Quien soy yo? es una de las dos preguntas que podemos responder cuando conocemos quién es Dios. Cuando le conocemos a Él, nos conocemos a nosotros mismos, nos vemos como Dios nos ve y comprendemos cuál es nuestra identidad.

¿Por qué debo conocer a Dios?

Algunos autores cristianos coinciden en que la pregunta más importante que todos como seres humanos debemos responder es: “¿Quién es Dios?” Porque de la respuesta a esa pregunta se define la dirección y los matices que la vida de cada hombre exhibirá, por eso, debemos interesarnos por saber “Quién es Él”, y una historia que ilustra muy bien ese proceso de conocerlo es la de Moisés, en el llamado que Dios le hizo podremos considerar algunas cosas para responder la pregunta: ¿Por qué debería conocer a Dios?

Desde la antigüedad lo había planeado

Dios tiene total conocimiento de cada cosa que sucede en nuestras vidas, de hecho, Él es quien nos moviliza y también a otros para cumplir con sus propósitos presentes y eternos, Dios conocía perfectamente la amenaza por la que estaba pasando su pueblo, y había sido Él quien le había dado a Senaquerib el poder sobre esas ciudades que derrotó y dominó.

Respondiendo sabiamente ante las amenazas

La amenaza asiria que estaba enfrentando Ezequías podía tener unas consecuencias desastrosas para el pueblo si Dios no intervenía a su favor. Uno de los argumentos que usó el rey para amedrentar al pueblo fue su historial de victorias contra 9 naciones que no habían podido hacerle frente y salir victoriosos.

¿Cómo responder a las amenazas de la vida?

La esperanza es que, si vivimos como la primera opción, también podemos seguir el ejemplo de Ezequías, derribando todo ídolo que haya en nuestro corazón, purificando nuestra vida y apartándonos para adorar únicamente a Dios; y así obtener su misericordia y gracia para enfrentar las adversidades.

La enfermedad, para la gloria de Dios

Dios a veces permite la enfermedad para su gloria, para demostrar en el mundo su poder, para que comprendamos que para Él no hay nada imposible.

Una posibilidad ante la enfermedad

Dios permite la enfermedad como consecuencia del pecado, porque es un instrumento divino para humillarnos y hacernos rendir a sus pies y a su santidad; para que lo confesemos, nos arrepintamos y vivamos conforme a su voluntad.

Cuando la batalla arrecia

En nuestra reconstrucción espiritual, entre más avanzamos, más difícil se pone. Nuestras debilidades más nos agobian, los pecados más nos asedian, y la oposición del mundo estarán golpeando más fuerte. Es ahí donde más necesitaremos del Señor para lograrlo.

Aunque no lo entienda, confíe

Confianza es lo que nos ayudará a seguir adelante. Talvez tengamos muchas interrogantes que no serán respondidas inmediatamente por parte de Dios, pero el saber que el Señor está en control nos ayudará a seguir con fe y esperanza que Dios está trabajando en nuestras vidas para algo mejor. Talvez muchos perderemos muchas cosas, pero todo ello lo sabe Dios, confianza es lo que necesitamos.

Un regalo que disfrutarás para siempre

Todos los que hemos puesto nuestra fe en Cristo, podemos celebrar durante este tiempo ese día en el que Cristo nos dio vida, así como lo hizo con Lázaro cuando lo resucitó de entre los muertos.

Hablemos de amor…

El amor es el móvil más grande del ser humano, es el mayor motivador e inspirador de nuestra vida, lo que haces es el resultado de aquello que amas. Si lo que más amas eres tú mismo, tu vida girará entorno a ti, sí amas a tu familia por encima de todo, tu vida girará en torno a ella.

El primer paso para transformar una sociedad

Cuando el evangelio fue predicado allí, el Espíritu de Dios convenció a hombres y mujeres de la existencia de un solo Dios, digno de adoración y sumisión, celoso, que no permitía la adoración a dioses falsos, y por el cual era necesario dejar esas viejas costumbres pecaminosas.

¿En qué confiamos para ser salvos? (Parte II)

Dios es Quien puede salvar al hombre de la condenación. La Ley de Dios nos manifiesta que el hombre nunca podrá ser salvo por buenas obras, ni por condición social o moral, pues todos somos pecadores, y por ello estamos malditos destinados a la condenación (Gá. 3:10-13). Pero la Biblia si nos enseña que es la fe en la obra salvadora de Cristo en donde hallamos la posibilidad que Dios brinda al pecador: “Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá.” (Ga. 3:11)

¿En qué confiamos para ser salvos? (Parte I)

Hoy día hay muchos que confían en su propia capacidad para llegar al cielo: confían en sus buenas obras, confían en su propia capacidad moral, otros en su religión y actos religiosos. Lo único que puede salvar al hombre es reconocer que no puede hacer nada por sí mismo, y que lo que necesita es mirar a Cristo, pues Él vino a salvar lo que se había perdido.