¡Llámalo Papá!

Dios es nuestro padre y eso implica un cambio fundamental en la forma de relacionarnos con Él. Cuando Pablo en Romanos 8.15 expresó esa confianza que tenemos con Dios, nos dice que podemos llamarle “Abba”. El comentario de la Biblia Popular nos dice que “Abba” era la palabra aramea para “padre”, y que era la forma común que usaba un niño para dirigirse a su progenitor al pedirle algo. Esta expresión involucra un sentido de confianza, seguridad, aceptación y esperanza que provienen de un corazón que se siente amado por Dios.