No insistamos, no hay comunión – Parte II

Ante la promesa expresada en la Palabra de Dios, Pablo nos exhorta a tomar la decisión de seguir el mandato de Dios para caminar apartados del mal y alejarnos de cualquier relación que afecte nuestra santidad y comunión con el Señor. El Señor Jesucristo nos dio ejemplo de ello (He. 7:26)

No insistamos, no hay comunión – Parte I

El creyente es llamado a alcanzar al mundo con el evangelio, esa es nuestra meta firme en nuestras relaciones en este mundo, y mientras esas personas sigan siendo incrédulas, nuestra meta debe ser ello: evangelizarlos. Ya después, cuando esa persona haya sido salva, las condiciones para una relación más cercana difieren porque ya ambos tienen una condición espiritual similar y pueden seguir un camino común real, sincero, glorioso.

De nuestro lado

¿Cómo miramos nosotros a personas que sin ser de nuestra iglesia local están sirviendo al Señor? ¿Cuáles podrían ser las verdaderas razones para diferenciarnos de otras personas? Pablo lo resumió de esta manera: “Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, quien está sobre todos, en todos y vive por medio de todos.” (Ef. 4:5, 6)