Impulsado por Su amor

La entrega de amor de Cristo no solamente nos debe llevar a la salvación por medio de la fe en Su obra de redención, sino que nos da un ejemplo y razón para vivir para cumplir la voluntad de Dios de forma entregada.

Viviendo en coherencia a la esperanza

El creyente que realmente conoce a Dios y reconoce el sacrificio de Cristo sabe que lo menos que Dios espera y merece de nosotros es nuestra consagración. El entendimiento que la eternidad con Dios nos espera es motivo para vivir en función a ello. Recordemos que lo que sembramos ahora se cosechará en el cielo, y que nuestra vida debe ser un reflejo de nuestra creencia de quien es Dios, de la redención en Cristo, y de lo que esperamos en la eternidad. Esto dejará un impacto positivo en quienes nos miran a nuestro alrededor.

Necesitamos un líder así

Aprendamos de Nehemías, alguien que no quiso quedarse donde estaba, ni permitió que el pueblo de Dios viva en la miseria espiritual. Tomemos de su ejemplo, y de estos principios aprendidos en su libro; y moldeemos en nuestras vidas el carácter de un líder espiritual que trajo gloria a Dios en su misma vida y en la de aquellos a quienes él sirvió apasionado.

Todos adoramos algo

Decidamos adorar a Dios, confiar en él, y vivir conforme a su palabra. Él merece nuestra adoración. Además, cuando lo hacemos, nosotros somos los primeros beneficiados porque podremos conocerlo mejor y tener más de su gracia.

Santificando un día para el Señor

Para el creyente, el guardar un día para el Señor es igualmente importante. Ese día debe reunirse en la iglesia para adorar junto al pueblo de Dios, servir en el Cuerpo de Cristo, y compartir entre creyentes y familiares. Ese día debería ser enfocado para regocijarse en Dios por todo lo que Él ha hecho.

Mantengamos nuestro compromiso al dar

Nuestra responsabilidad ante Dios es dar, eso lo expresa muy bien la Biblia. Pero también es una responsabilidad de quienes reciben el dinero el usarlo correctamente. Nehemías había buscado a personas confiables para administrar las ofrendas “porque eran tenidos por fieles” (Neh. 13:13). Mucho del descrédito de la enseñanza ha venido lamentablemente por el abuso de “vendedores del evangelio” que hacen uso malicioso de las ofrendas de los creyentes (2 P. 2:1-3).

Correcciones en las relaciones

Una de las ligaduras más poderosas y destructivas para el creyente son las relaciones con personas no creyentes. Este ha sido un problema muy serio desde los inicios, y aún en el Nuevo Testamento se habla de ello (2 Co. 6:14 – 7:1).

Es tiempo de nuestra dedicación

En un mundo caído, donde nuestro ego y el mundo nos dicen que debemos hacerlo todo para nosotros mismos, el encuentro con nuestra carne nos llevará a negar nuestra entrega a Dios. Pero cuando hacemos un reconocimiento de la mano buena del Señor en nuestro favor, es cuando nuestro agradecimiento debe terminar en nuestra dedicación entera de todo lo que soy a Él.

Es hora de hacer compromiso

Cuando reconocemos sinceramente nuestro error, y cuando nos arrepentimos de corazón, es cuando nuestro compromiso al Señor va a darse como un profundo deseo de cambio completo. En ese instante un compromiso debe hacerse para no fallarle. Este acto es una manifestación real de arrepentimiento.

¿Y qué de nosotros?

Como creyentes, debemos recordar que nuestra vida cambia en sentido espiritual, y esto hace reenfocar nuestras metas, considerando lo eterno y no lo temporal. Muchas veces, ese enfoque demandará sacrificios, por lo que debemos mantenerlos presentes. Mirando hacia lo eterno, comprendemos que el costo tiene valor en función del reino.

Con perspectiva divina (II)

Jesucristo con Su ejemplo nos dejó un camino que recorrer; y aunque de manera real, el alejarnos del pecado es tan beneficioso, a causa de nuestra carnalidad, tenemos que luchar diariamente para no dejarnos doblegar por lo perverso y destructivo del pecado, porque nuestra carnalidad se deleita en ello.