Restauración paulatina

Algo que podríamos decir respecto a la obra de Dios en la vida de cada persona es que Él actúa de manera individual. No todos los alcohólicos son librados de la misma manera de esa adicción; no todos los que aceptan a Cristo llegan a creer inmediatamente al mensaje de salvación en la primera vez que lo escuchan; no todos los creyentes llegan a madurar en la fe de la misma manera; no todas las personas curadas de cáncer pasan por el mismo proceso de sanación; todo es un proceso individual, pero sí, todo es obra de Dios

¿Cuánto es poco en manos de Dios?

El pasaje de la alimentación con panes y peses es una historia muy contada dentro de los relatos de la Biblia, pero es un relato que siempre presentará el desafío al hombre a mirar que los recursos que se tienen son siempre suficientes para Él poder proveer para lo que se necesita.

Un toque de Su poder

Todos podemos venir con confianza ante Dios para pedir que nos brinde esa sanidad física que tanto deseamos, pero, sobre todo, todos podemos venir confiados también a pedir que nos sane espiritualmente de todo mal que nos afecte, no importa cuán grave este mal sea.

¿Él tiene cuidado de mí?

En la vida nos podemos encontrar con “tormentas” tan intensas que parecería que nuestra alma se está “anegando” en la desesperanza. No importa cuánto sepamos de Dios, si ese conocimiento no es ejercitado, no podrá tranquilizar nuestro ser. La pregunta del Señor podría traducirse así también: “¿Todavía no confían en mí?” (TLA)