Perdonar a otros

Debemos perdonarnos unos a otros tal como Dios nos perdonó en Cristo. Si tú y yo hemos experimentado ese perdón de Dios, podemos también ofrecer perdón a los demás.

La culpabilidad

Por más negros o por más rojos que sean mis pecados, por más grandes que pueda decir que es un pecado que yo he cometido, o que es el peor de los pecados, el Señor nos llama y nos dice: “vengan estamos a cuenta”, reconozcan que son pecadores, confiesen el pecado y apártense de él y yo les perdonaré – dice el Señor.

Tu autoestima

¿Alguna vez has escuchado o has visto a una persona que se cree mejor o mayor a los demás?
Es muy feo toparse con este tipo de personas, pero es porque tienen su autoestima muy alta; o también está lo contrario, los que creen que no valen nada, que pueden ser pisoteados por los demás, y eso es porque su autoestima es muy baja.

¿Cambio de dirección o continuidad?

¿Cómo enfrenta usted una adversidad inesperada? ¿Considera que ese cambio, que muchas veces puede ser brusco, es un cambio completo a lo que se venía haciendo o considera que es una modificación a lo que ya se venía haciendo y que sigue una misma meta, pero con distinta trayectoria?

Presencia condicionada, resultado maravilloso

¿Somos usted y yo entes promotores de la armonía en la iglesia, o somos parte de aquellos que solo provocan división, rencor y odio? ¿Qué podríamos hacer para generar o brindar gozo, perfección, consuelo, armonía y paz en nuestra iglesia?

Analizando mi salvación y viviendo acorde

La persona salva puede sinceramente ver evidencias de su salvación cuando en un auto examen apropiado, y con la ayuda del Señor, mirar si ha habido cambios desde el día que recibió a Cristo. Entre esos efectos están la diferenciación de los pecados, el sentimiento de culpa cuando peca, el deseo de leer mas de la Biblia, el deseo de agradarle a él, entre muchas. No son pruebas irrefutables, pero si buenas evidencias de ese cambio.

¿Te resulta difícil cambiar?

Cuando hablamos sobre emociones problemáticas en nuestra vida como la ira, la mentira, la ansiedad y muchas más; es normal que pensemos en tips, pasos o comportamientos específicos que debemos hacer para sentirnos mejor.

“Sabor” a arrepentimiento

El cambio que genera Dios siempre es genuino y no solo lleva a la persona a buscar la santidad, haciendo que aborrezca al pecado que comente, sino que busca a toda costa restablecer el daño causado a los demás también. La restitución debe ser completa para evidenciarse ese arrepentimiento.

Amor expresado en corrección

En muchos casos, aunque nuestro amor por nuestros seres amados, familiares y amigos es profundo y sincero, en el momento que vemos alguna conducta inapropiada de parte de ellos, en vez de tomar alguna acción que ayude a la corrección, por temor a entristecerlos o herirlos con la reprensión, preferimos callar. Creemos que al silenciar nuestra boca mantenemos la paz en nuestras relaciones.

Hasta nuestro entendimiento cambió

El día de la salvación el cambio radical que se da en el creyente cambia por completo todo lo que el hombre era. Es perdonado, es hecho hijo de Dios, es salvado de la condenación, recibe capacidad espiritual para relacionarse con Dios, tiene herencia celestial, recibe dones espirituales, el Espíritu Santo entra a morar en él, etc. Todo esto es lo que la “nueva creación” trae a la persona. Entre todos esos beneficios se encuentra el entendimiento espiritual de Dios y de la vida.

Mirando y reflejando… Su gloria

¿Usted está reflejando la gloria de Dios al mundo? ¿Seguimos diariamente siendo “transformados de gloria en gloria” para ser más como Cristo?

Intencionalmente en Su Palabra

¿Cuál es nuestra actitud cuando nosotros vamos a la Palabra de Dios? ¿Leemos simplemente con el propósito de cumplir un requisito, o ponemos mucha atención a lo que leemos para que la Biblia nos transforme? ¿Se produce adoración antes y después de la lectura de las Escrituras, o solo cerramos las páginas y seguimos nuestra cotidiana vida?

Reconociendo nuestra real condición

Para poder iniciar el camino a la restauración de nuestras vidas, tenemos que reconocer la realidad del estado en el que nos encontramos, ese es el primer paso. Si no vemos con claridad nuestra condición, sobre todo cuando estamos en pecado, entonces no podemos enrumbarnos a un nuevo y mejor mañana.

Algunas características del mal

Lo único que puede restaurar nuestra maldad es una relación con Dios. Todo nace con reconocer nuestro pecado y arrepentirnos, llegar a ser salvos por fe para ser regenerados a una naturaleza espiritual (Ef. 2:1-5); y después de ser salvos y recibir el don del Espíritu Santo, lo que nos ayuda a cambiar nuestra maldad en piedad es esa relación constante con Dios, dependiendo del poder de Su Espíritu para hacerlo (2 Co. 3:18).

¿Qué hacer cuando no sé qué hacer?

Lo bueno del cambio, es la inseguridad que nos produce. Si… yo sé que eso parece ilógico y sin sentido, pero es verdad, porque entre más inseguros nos sentimos, más dependencia y necesidad de Dios tenemos, lo que nos lleva a acercarnos humildemente a Él y aceptar su voluntad.