Construyendo en buena base

La Iglesia y la vida de cada creyente se basa en la verdad de Quién es Cristo, tanto como Dios, como por Su obra de Redención. Es en este “fundamento” donde descansa perfectamente nuestra fe. Pablo nos recuerda que la fe de cada creyente está firme “en Cristo”, pero que cada uno de nosotros debemos velar en la manera como sobreedificamos.

Colaborando con Dios

En nuestro crecimiento espiritual es igual, los créditos finales son de Dios, pero al pie de esa obra aparecen los nombres de todos los colaboradores que hicieron su aporte para lograr el trabajo final. Pablo y Apolo fueron esos colaboradores en la obra en la vida de la iglesia en Corinto.

Descubriendo nuestras “grietas”

Para poder mirar los detalles de todo lo que se tiene que hacer para reconstruir nuestras vidas, debemos hacer un inventario minucioso de todas las debilidades para poder enfocar las tareas más importantes y poder así priorizarlas.

Confiando en Su tiempo

Dependa de Dios antes de actuar, mire si es tiempo de hacer algo, o si debe esperar. Confiar en Dios requiere muchas veces ser paciente, y sentarse en otras (Sal. 46:10); pero nada será tardío, todo encajará apropiadamente.

Clamando restauración

Para poder mirar la obra de Dios, debemos recordar que necesitamos de Él con sentido pleno de dependencia, no de apoyo solamente. Como creyentes, no necesitamos la “colaboración de Dios” para lograr nuestros deseos; al contrario, debemos recordar que sin Su participación nada se puede lograr en términos reales.