¿Qué impide que nos relacionemos con Dios?

La historia de Isaías lo ilustra perfectamente y nos deja ver la santidad de Dios, el hecho de que Él es “otro”, diferente de todos nosotros en un sentido moral y en su naturaleza, que es perfecto, puro y por eso está obligado a rechazar el pecado y la imperfección, lo cual es la razón por la que hay un “abismo espiritual” entre Él y nosotros.

¿Tienes problemas judiciales con Dios?

¿Te imaginarías un juez que además de dictar sentencia contra el culpable, es capaz de cumplir la sentencia que Él mismo le impuso?

¡Ay de mí, porque he visto a Dios!

Por Su santidad, no hay ser humano que lo vea y pueda sobrevivir (Ex. 33.20). Porque Su santidad se nos aproxima como una sombra que nos amenaza y nos consume. Él no tolera nada impuro, pecaminoso e imperfecto; y eso es exactamente lo que somos nosotros.

Dios es único

Nuestra idea de Dios dista mucho de la verdad, algunos creen que Dios es como un anciano bonachón, qué pasa por alto todo lo injusto y al que se le puede menospreciar y rechazar cada vez que se quiere; no, el hecho de que Su amor y misericordia sean tan grandes no significa que su santidad y justicia sean eliminadas.

¡La vida con Dios es una fiesta!

!Que hermoso es nuestro Pastor! Que no importa lo que hagamos, o a donde nos vayamos, su amor y misericordia nos perseguirán toda la vida.

Nuestras vidas necesitan ser pastoreadas

Una buena forma de saber si estamos recorriendo los caminos de Dios o los nuestros es preguntarnos, si para mantenernos en nuestros caminos actuales debemos pecar, si es así, no estamos en los caminos de Dios, porque Él no nos conduciría por caminos de pecado y maldad.

Consideraciones antes de actuar

Nuestro mayor deseo al actuar como creyentes debe ser el buscar mi beneficio y el de otros, sin ser tropiezo o carga para los demás ni para mí mismo. Pero, sobre todo, debemos buscar que nuestro comportamiento traiga “gloria” a “Dios”, a quien adoramos y honramos con lo que hacemos en esta vida, y quien es digno de toda gloria.

Todos adoramos algo

Decidamos adorar a Dios, confiar en él, y vivir conforme a su palabra. Él merece nuestra adoración. Además, cuando lo hacemos, nosotros somos los primeros beneficiados porque podremos conocerlo mejor y tener más de su gracia.

Santificando un día para el Señor

Para el creyente, el guardar un día para el Señor es igualmente importante. Ese día debe reunirse en la iglesia para adorar junto al pueblo de Dios, servir en el Cuerpo de Cristo, y compartir entre creyentes y familiares. Ese día debería ser enfocado para regocijarse en Dios por todo lo que Él ha hecho.

La enfermedad, para la gloria de Dios

Dios a veces permite la enfermedad para su gloria, para demostrar en el mundo su poder, para que comprendamos que para Él no hay nada imposible.

Intencionalmente en Su Palabra

¿Cuál es nuestra actitud cuando nosotros vamos a la Palabra de Dios? ¿Leemos simplemente con el propósito de cumplir un requisito, o ponemos mucha atención a lo que leemos para que la Biblia nos transforme? ¿Se produce adoración antes y después de la lectura de las Escrituras, o solo cerramos las páginas y seguimos nuestra cotidiana vida?

¿Desperdicio o adoración?

La verdadera entrega no tendrá límites, pero el egoísmo y falta de sentido de adoración sincero limitará los esfuerzos dignos hacia e Señor. La obra de María quedó registrada como genuina y valiosa, mientras que la percepción de Judas y los discípulos como mezquina e injusta.

La pregunta que retumbó en el templo

Uno de los misterios más grandes para el hombre es llegar a entender y a aceptar la plena Deidad y Humanidad de Jesucristo. Su deidad hizo posible que pudiera hacerse hombre para venir al mundo, y Su humanidad hizo posible que el mundo sea salvo por Él.

Una mayordomía correcta

Muchos cristianos hoy, tristemente, solamente dan a uno u a otro, pero no somos fieles a los dos. Al dar a Dios en primer lugar manifestamos nuestra adoración a Él; y el dar a las autoridades terrenales también es una manifestación de adoración al Señor al obedecer Su voluntad, y al mismo tiempo es testimonio al mundo que somos verdaderos hijos de Dios.

Tenían necesidad, pero del Señor

Hoy muy pocos de nosotros queremos hacer sacrificios para el Señor. No nos gusta dar algo en sentido de adoración, antes, al contrario, solo estamos esperando para ver que recibimos. El verdadero amor debe ser sacrificial. (Ro. 12:1)