Meditaciones

Todos los días, de lunes a sábado, estaremos publicando nuevas reflexiones.


La imprudencia de la provocación

Muchas veces nuestro corazón puede ser muy necio también a causa de la falta de fe, y eso puede afectar nuestra confianza en Dios, que podría afectar nuestra relación con Él. Como nos dice Su Palabra: “… sin fe es imposible agradar a Dios…”. (He. 11:6)

Tenían necesidad, pero del Señor

Hoy muy pocos de nosotros queremos hacer sacrificios para el Señor. No nos gusta dar algo en sentido de adoración, antes, al contrario, solo estamos esperando para ver que recibimos. El verdadero amor debe ser sacrificial. (Ro. 12:1)

Atónitos ante Su obra

En el pasaje de Mateo vemos que “mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel” (Mt 15:30-31). Razón tenía la gente de estar atónitos (otra traducción de maravillarse) ante el poder de Señor.

Con fe sencilla y determinación

La fe de la mujer sirofenicia nos da un aliento de esperanza para todos nosotros que, sin ser judíos, ahora podemos alcanzar la misericordia de Dios por medio de la fe en Jesús. La hija de esta desesperada madre quedó inmediatamente restaurada, desde el mismo momento que el Señor lo mencionó (Mr. 7:30).

El mal que hay en mí

Cuando reconozcamos cuanto mal mora en nosotros mismos podremos ser capaces de cuidar nuestro comportamiento, y buscar la ayuda de Dios para evitar dejar ser controlados por la carne, que no solo afecta nuestra vida, sino también nuestra relación con Dios y los hombres.

¿Cómo podemos honrar a los padres?

Si bien, muchos padres no han actuado apropiadamente con sus hijos, los hijos debemos honrarlos, amarlos, y si es necesario, perdonarlos, indistintamente de su comportamiento hacia sus hijos. La honra a los padres es claramente enseñada en toda la Biblia, y el enseñar algo distinto, es actuar como los fariseos, quienes, sobreponiendo peso en un punto de vista humano, desautorizaban la Palabra de Dios.

¿Es pecado no lavarse las manos?

Muchos hoy en día queremos establecer normas de comportamiento innecesarias pensando que eso puede traer santidad o culto a Dios. Muchos queremos poner ciertas actitudes en las iglesias o en nuestra vida diaria con ese propósito, cuando no tiene valor espiritual.

En la “sala de emergencia” del reino

El Señor sigue obrando con poder. Él conoce cada uno de aquellos que están enfermos. Dios puede obrar todavía milagros de sanidad. Ahora, recordemos que no todo enfermo en Israel fue sanado de toda dolencia en los años de ministerio de Jesús, pero los que lo buscaron con fe sabían que Él tenía poder para sanar. Confiemos en Su voluntad para obrar en nuestro favor, pero nunca dudemos de Su capacidad.

La dureza produce “torpeza” espiritual

Como es el pecado lo que endurece nuestro entendimiento a las cosas espirituales, necesitamos de herramientas divinas para que podamos cambiar esta condición de “torpeza”. La obra del Espíritu Santo es lo que inicia el proceso de la transformación de nuestra dureza; y utilizando la Palabra de Dios (He. 4:12), Él obra para ayudarnos a responder progresivamente.

Oremos para celebrar

En este pasaje vemos la relevancia que tenía Jesús con su tiempo junto a Dios Padre por medio de la oración. Muchos hubiéramos publicado grandes anuncios en redes sociales, o tal vez, impreso eso en el boletín del servicio dominical, o de alguna otra forma celebrarlo. Pero Jesús, mostrándonos una característica única, despide a todos y se va al monte a orar.

¿Cuánto es poco en manos de Dios?

El pasaje de la alimentación con panes y peses es una historia muy contada dentro de los relatos de la Biblia, pero es un relato que siempre presentará el desafío al hombre a mirar que los recursos que se tienen son siempre suficientes para Él poder proveer para lo que se necesita.

Movido por la compasión

Esa misma compasión fue la que lo llevó a dejar el trono para salvar al hombre, dejando Su gloria para morir en cruenta cruz. Debemos vivir agradecidos por el profundo amor de Dios, que, viendo nuestra necesidad, siempre se acerca a nosotros para ayudarnos.

El débil poder moral de la conciencia

Para que nosotros cambiemos, necesitamos de Dios para hacerlo. Somos tan perversos que podemos cauterizar nuestra conciencia al punto de llegar a ser insensibles (1 Ti. 4:2). Pidamos a Dios que no nos deje alejarnos tanto en pos del pecado, que ya ni siquiera escuchemos al Espíritu Santo, quien puede ser apagado también por nuestra maldad (1 Ts. 5:19)

Prestos para predicar

¿Ya está cumpliendo la tarea designada? Así como los discípulos, fueron prestos para cumplirla, el Señor espera la misma diligencia en nuestras vidas. Jesús nos ha prometido Su presencia y la obra del Espíritu Santo.

Rechazado por el escepticismo

Jesús en su vida terrenal siempre enfrentó con exhortación la falta de fe de la gente. Hoy en día esa realidad se repite en la vida de muchos. ¿Cuán sencilla es su fe? ¿Cuánto escepticismo existe en su corazón?

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