El prudente es sabio de lengua

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Proverbios 10:10-14
“El que guiña el ojo acarrea tristeza;
Y el necio de labios será castigado.
Manantial de vida es la boca del justo;
Pero violencia cubrirá la boca de los impíos.
El odio despierta rencillas;
Pero el amor cubrirá todas las faltas.
En los labios del prudente se halla sabiduría;
Mas la vara es para las espaldas del falto de cordura.
Los sabios guardan la sabiduría;
Mas la boca del necio es calamidad cercana.”

Proverbios 10:18-21
“El que encubre el odio es de labios mentirosos;
Y el que propaga calumnia es necio.
En las muchas palabras no falta pecado;
Mas el que refrena sus labios es prudente.
Plata escogida es la lengua del justo;
Mas el corazón de los impíos es como nada.
Los labios del justo apacientan a muchos,
Mas los necios mueren por falta de entendimiento.”

Existen varias características que se destacan fácilmente en la vida de una persona sabia, y una de ellas es el uso apropiado de lo que dice, es decir el uso de su “lengua” o “labios”.

Hace varios años atrás tuve la oportunidad de dialogar con una persona que admiro mucho, un pastor que ha sido un referente en mi vida. En ese día, durante nuestra conversación, yo me dispuse hablar de muchas cosas referente a mi vida y de logros que alcanzaba, mientras que aquel pastor escuchaba todo lo que yo quería decir. Al final, el habló poco y yo ocupé mucho de nuestra conversación sin hablar de nada productivo, nos despedimos, y fue en ese momento donde entendí que todo lo que yo había hablado era necedad, y el sabio pastor guardó su “sabiduría” (v. 14a). Me apené mucho porque pudiendo aprender de su conocimiento, yo no dejé de hablar, y había perdido una gran oportunidad.

El impío tiene la tendencia de hablar mucho, y muchas veces esas “muchas palabras” vienen acompañadas de “pecado” (v. 19a). El impío muchas veces es engañador (v. 10), muchas de sus palabras pueden ser violentas o agresivas (v. 11b),  puede ser rencilloso (v. 12a), y siempre trae “calamidad” a la vida de los demás (v. 14b). Cuando el impío tiene “odio” hacia alguien lo encubre con mentiras para no divulgar su rencor (v. 18a), otras veces levanta “calumnia” para difamar la vida de su prójimo (v. 18b). Lo que no sabe el impío es que, a causa de sus labios, él será castigado (v. 10b, 13), su corazón está vacío (v. 20b), y un día morirá a causa de su necedad (v. 21b).

El sabio de labios en cambio, cuando habla, sus palabras traen vida y buen consejo a quienes las escuchan (v. 11a, 13a), no anda divulgando la falta de los demás públicamente (v. 12b), saben cuándo debe hablar y no desperdiciar palabras ante el necio (v. 14a), de su boca no sale maldad (v. 19b), y lo que dice siempre es muy valioso (v. 20a). Siempre un buen consejo del sabio apacienta y bendice el alma de quien le escucha (v. 21a).

Para ser sabios debemos aprender a controlar lo que sale de nuestra boca, pedir a Dios que nos ayude a controlar el músculo de la lengua que es tan impredecible, y que muchas veces viene encendida con mucha maldad (Stg. 3:5-8). Entre más controlemos lo que decimos, y entre menos hablemos, aprenderemos a ser sabios, y será de bendición para todos mientras nos alejamos del mal.


Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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