Tres condiciones para que no nos falte “pan”

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Proverbios 10:3-5
“Jehová no dejará padecer hambre al justo;
Mas la iniquidad lanzará a los impíos.

La mano negligente empobrece;
Mas la mano de los diligentes enriquece.
El que recoge en el verano es hombre entendido;
El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.”

Dios siempre está atento a la necesidad de sus hijos y vela por ellos proveyendo de protección, alimento, sustento y más. La confianza de que Dios sabe exactamente lo que pasa es nuestra vida debe ser nuestra ancla para asegurar nuestra alma de que Él velará de mí cuando lo requiera (Mt. 10:29-31).

Pero también debemos recordar que otras veces tendremos que padecer necesidad o pasar hambre cuando Dios tiene propósitos en nuestra vida. El apóstol Pablo enfrentó momentos difíciles cuando estaba sirviendo al Señor, y en esos momentos él aprendió a vivir contento con lo que tenía, si era mucho o poco, y aprendió a fortalecerse en el Señor para enfrentar las necesidades (Fil. 4:11-13), pero esas pruebas le enseñaron a enfrentar las dificultades con la ayuda de Dios, y eso iba forjando su carácter.

En el pasaje de hoy aprendemos tres principios que pueden ayudarnos a enfrentar las necesidades de una mejor forma. Sabiendo que, en todas ellas, la provisión de Dios está presente, debemos considerar que esa provisión tiene que ver con condiciones que nosotros como creyentes debemos seguir o buscar para que se den.

En primer lugar, el creyente debe vivir una vida justa (v. 3). El pecado nos aleja de las bendiciones de Dios y de su cuidado. Una vida en pecado siempre va a ser una vida de pérdida, no solamente material, sino espiritual. Cuando vamos en pos del pecado, Dios nos da la espalda y permite que suframos muchas veces para que nos arrepintamos. Pero cuando vivimos en santidad, y haciendo lo justo y recto ante los demás, Dios siempre estará velando por nuestras necesidades.

En segundo lugar, el creyente debe ser diligente trabajador (v. 4). El creyente debe aprovechar siempre las oportunidades que se le dan de trabajo para poder sustentar su vida. Dios siempre nos va a brindar oportunidades para trabajar y poder llevar sustento a nuestra mesa, pero aquel que descuida esas oportunidades, o que no las aprovecha al máximo, entonces será “negligente” y perderá esas bendiciones.

En tercer lugar, el creyente debe ser ahorrador (v. 5). Una persona puede tener diligencia al trabajar, pero si mal gasta todo lo que recibe, o si no sabe utilizar sabiamente sus ingresos y no ahorra, entonces, cuando vengan las dificultades, él no podrá hacerle frente porque no pudo ahorrar lo suficiente. Sabio es aquel que trabaja y se prepara para el futuro. Debemos tener en mente que no siempre vamos a tener las mismas condiciones económicas, porque podemos enfermarnos, o perder el trabajo, o las condiciones en el país se vean afectadas; parta todo ello debemos prevenir nuestro futuro ahorrando.

Dios siempre cuida de nosotros, pero también nos ha dado capacidad laboral e intelectual para aprovechar las oportunidades que Él nos brinda y usarlas para nuestra prosperidad. Seamos sabios y actuemos justamente y no nos faltará pan en nuestra mesa.


Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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