¿Le gusta caminar en completa oscuridad?

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Proverbios 4:10-19

“Oye, hijo mío, y recibe mis razones,
Y se te multiplicarán años de vida.
Por el camino de la sabiduría te he encaminado,
Y por veredas derechas te he hecho andar.
Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos,
Y si corrieres, no tropezarás.
Retén el consejo, no lo dejes;
Guárdalo, porque eso es tu vida.
No entres por la vereda de los impíos,
Ni vayas por el camino de los malos.
Déjala, no pases por ella;
Apártate de ella, pasa.
Porque no duermen ellos si no han hecho mal,
Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno.
Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos;
Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va en aumento hasta que el día es perfecto.
El camino de los impíos es como la oscuridad;
No saben en qué tropiezan.

Hace varios años atrás fui a visitar a una familia que vivía en el campo, y para ese tiempo en ese sector no había servicio de electricidad pública, por lo que todas las personas vivían solamente alumbrándose con velas y lámparas de gas o aceite durante las noches.

Estando ahí, una noche de mucho calor me levanté de madrugada para tratar de beber algo de agua, pero lamentablemente no encontraba una vela o algo para encender temporalmente y poder ver por donde caminaba, pero en mi necesidad me encaminé a la cocina a tratar de buscar algo que tomar. Estaba tan oscuro que no podía ver nada literalmente, trataba de recordar las paredes y con mis manos me ayudaba para encaminarme, pero al ser una casa desconocida me era difícil saber bien dónde estaban las cosas y como caminar en medio de tal oscuridad.

Al final llegué a encontrar una tasa, pero no encontré agua, no sabía dónde lo guardaban, porque tampoco había servicio de agua potable. Con mis manos trataba de identificar las cosas, pero no supe donde hallar el agua. Aprovechando que estaba lloviendo muy fuerte salí a la puerta de la casa y traté de llenar la tasa con el agua lluvia que caía, finalmente sacié mi sed con agua que recogí del techo, y después de ello batallé en mi regreso para volver a la cama y descansar. Fue una experiencia que nunca olvidaré, fue muy complicado hacerlo con tanta oscuridad.

Cuando caminamos sin la guía y la sabiduría que Dios nos brinda a través de Su Palabra, nosotros caminamos en completa oscuridad, sin saber realmente a donde nos dirigimos y con la posibilidad de tropezar, y más cuando vamos en pos de nuestros pecados (v. 19).

El pasaje de hoy nos anima a recibir las “razones” (v. 10) o las palabras dichas por el Autor para que podamos caminar “por el camino de la sabiduría” y las “veredas derechas”, evitando el tropiezo del error o del pecado (v. 11-12). Nosotros debemos disponer nuestro «oído» para recibir la instrucción de Dios (v. 13) y de esa manera no caminar a oscuras.

La Palabra de Dios es una “lámpara” que ilumina nuestro caminar (Sal. 119:105) y nos permite ver las sendas por las que debemos ir, nos advierte de la “vereda de los impíos” y del “camino de los malos” que van siempre solo en pos del mal (v. 14-17), y nos recuerda que ese camino de “oscuridad” solo trae tropiezo (v. 19).

Cada día busquemos en las joyas de sabiduría que la Palabra de Dios nos da para que podamos caminar confiados a plena “luz de la aurora”, y entre más aprendamos a seguir a Dios, más se aclarará nuestro camino (v. 18).


Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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