¿Cómo pasar del anonimato a la fama?

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¿Sabes por qué el llamado que Jesús le hizo a los Apóstoles iba en contra de la corriente del mundo en todos los sentidos, y cómo hizo que hombres que estaban en el anonimato saltaran a la fama?

Pues sí tú y yo hubiésemos estado en la posición de Jesús, buscando hombres para el ministerio, lo más probable es que en lo primero que hubiésemos pensado, era en evaluar sus hojas de vida, su preparación académica y su experiencia; pero Jesús no lo hizo de esa manera.

Lucas, el evangelista, nos habla de este evento así:

Lucas 6.12-13

“En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles.”

Como vemos, el llamado de los doce Apóstoles nació en el corazón de Dios.

Marcos otro de los escritores de los evangelios, refiriéndose a este momento dice que Jesús “llamó a los que Él quiso”. Mostrando que la base de su llamado fue divino y un proceso que resultó de la oración, otorgándoles la gracia de estar a su lado y ser famosos viviendo para su gloria.

Pero los doce Apóstoles no ganaron el derecho a ser llamados porque no eran personas sobresalientes o reconocidas por grandes obras, por el contrario, ellos hacían parte del mismo grupo de pecadores del que hacemos parte tú y yo, y como muchos de nosotros, también eran hombres de un origen modesto y con una educación muy sencilla (Hoff.1990).

Y así como ellos, el llamado que recibimos a seguirlo y servirle es en todo sentido una obra de gracia, tal como lo fue la de nuestra salvación. Un derecho comprado por Cristo para nosotros, que debemos recibir con enorme gratitud y orgullo, porque nos abre la puerta para que dejemos la vida común que llevamos, y podamos ofrecernos como un reflector de su gloria, su amor y perdón para el mundo.

¿Como se aplica esta verdad a nosotros?

Entendiendo que Dios tiene como plan, encomendar en hombres llamados y perdonados como tú y yo, el ministerio de la predicación y enseñanza de su palabra, así como el del amor y la misericordia.

Por eso Jesús antes de su ascensión, le dijo a los Apóstoles:

Mateo 28.19-20a NBLA

“Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado…”

Así, todos los que somos discípulos de Jesús somos llamados a servirle, para lo cual el Espíritu de Dios nos ha dado habilidades especiales (dones), que deben ser aprovechadas para el crecimiento y edificación de los creyentes, de tal forma que hagamos las buenas obras que Él preparó de antemano para nosotros (Ef. 2.10).

¿Alguna vez nos hemos considerado personas comunes y corrientes?, pues a los ojos del mundo es posible que lo seamos; pero para Dios, somos receptores de su gracia, para vivir de tal forma que lo glorifiquemos y hallemos gozo mientras lo hacemos.

¿Cómo consideramos el servicio al Señor, como una carga o como un regalo de mucho valor?


Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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