Escucha y valora la instrucción de los padres

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Proverbios 1:8-9

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
Y no desprecies la dirección de tu madre;

Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,
Y collares a tu cuello.”

Una debilidad que se presenta en la vida de los hijos, sobre todo en la época de la adolescencia y la juventud, es el no tener la voluntad de escuchar apropiadamente a los padres. Esta etapa del desarrollo del individuo le lleva al joven a desear explorar la vida por sí mismo con el ánimo de «saborear de primera mano» nuevas experiencias.

En la medida que va creciendo, cada individuo siente el deseo tomar sus propios riesgos y se considera capaz de tomar decisiones responsables y apropiadas por sí mismo; pero el hecho que crea que es capaz de hacer un juicio correcto ante una decisión, no quiere decir necesariamente que sí lo es. Lo cierto es que son los años, el aprendizaje por medio de experiencias propias y de otros, lo que le lleva un individuo a mirar la vida desde una perspectiva más amplia, y puede hacer un juicio ante alguna decisión de una manera más coherente, aunque no perfecta, pues siempre hay el marguen de equivocación.

Un hijo debe considerar que la “instrucción” de los padres siempre será provechosa, y que es sabio escuchar con atención y valorar mucho la “dirección” que sus padres le impartan (v. 8), y existen varias razones por lo que eso prudente:

  1. Honrar a los padres glorifica a Dios: Un joven prudente sabrá siempre que la voluntad de Dios para los hijos es honrar a los padres (Éx. 20:12), el no hacerlo acarrea conflictos con el Señor, por lo tanto, es bueno honrarlos cuando los escuchamos con atención y respeto.
  2. El principio del sometimiento: Dios desea que aprendamos a vivir en obediencia a la autoridad, y nuestros padres, sobre todo, hasta que lleguemos a ser adultos, tienen autoridad sobre nosotros. El actuar en contra de la autoridad es obrar en rebeldía, lo que trae serias consecuencias ante Dios (Ef. 6:1, 2; Col. 3:20; Comp. Pro. 17:11)
  3. El amor de los padres: Debemos considerar que los padres, en general, están velando por el bienestar de sus hijos. Nunca los padres querrán algo inapropiado para los hijos, y es por esta razón que la instrucción de ellos, en primer lugar, viene del corazón de alguien quien los ama profundamente y quiere lo mejor para sus hijos (Comp. Mt. 7:9-11).
  4. La experiencia de los padres: Como habíamos dicho, los padres, por los años de experiencia en la vida, conocen mejor lo que es provechoso o no, especialmente aquellos que han experimentado cosas similares a las que el hijo enfrenta o quiere experimentar. El padre tiene la ventaja de la experiencia que puede ser beneficiosa para el joven (1 R. 12:6).
  5. El beneficio de un comportamiento sabio del hijo: El autor de Proverbios nos recuerda que aquel que desea aprender de los padres será honrado y bendecido, mientras que manifiesta con eso una cualidad de buen comportamiento (v. 9; Comp. Ef. 6:2, 3).

La actitud reverente y prudente del hijo es realmente apreciado, es una marca maravillosa que resalta en el carácter de los hijos y que es digno de alabanza de todos. Así que, la próxima vez que quiera el joven hacer algo, escuche a los padres, ponga atención a la instrucción, considere sabiamente lo que ellos tengan que decir con amor, y recordemos que el escucharlos es agradable ante Dios.


Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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