Compromiso de colaboración

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Josué 1:12-18

“También habló Josué a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés, diciendo: Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra. Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados quedarán en la tierra que Moisés os ha dado a este lado del Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis, hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, a este lado del Jordán hacia donde nace el sol; y entraréis en posesión de ella. Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes. De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés. Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.”

¿Es usted una persona que mantiene su palabra cuando se comprometió, o solamente da su palabra en ese momento para librarse de un compromiso inmediato?

La madurez espiritual se mide en términos del carácter, y éste reflejado en todas sus áreas. Una de ellas es la manera como manejamos y nos responsabilizamos de las palabras comprometidas o las promesas hechas. En un mundo donde la seriedad del valor que se da al compromiso hecho a través de la palabra dada a otra persona se va perdiendo o desvalorizando, es necesario que nosotros recordemos que un compromiso hecho por el creyente debe ser honrado como tal, si no, no se debería hacerlo.

Santiago, en su carta nos recuerda que no debemos jurar ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no…” (Stg. 5:12), no solo hablando a que no deberíamos usar a Dios en nuestras promesas (y muchas veces lo hacemos blasfemamente), si no que deberíamos ser personas que si vamos a decir a alguien «sí» es porque nos comprometemos a hacerlo, y si no, deberíamos decir «no» con sinceridad y responsabilidad.

Josué, en el pasaje que estamos estudiando, se acerca a “los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés” para recordarles la promesa que ellos habían hecho tiempo atrás cuando se comprometieron a ayudar a los hijos de Israel en la conquista a la Tierra Prometida (Nm. 32:28-32). Estas dos tribus y media de Israel habían decidido quedarse al lado este del Río Jordán en donde se establecerían como su territorio después que todos ellos habían derrotado y conquistado esas tierras antes de cruzar el Jordán.

En esos días estos tres grupos vieron que la tierra donde estaban era suficientemente buena, y por eso le habían pedido a Moisés a que se les permitiera quedarse allí, a lo cual Moisés accedió a cambio de que todos los varones dieran su palabra de ayudar a todos los demás a conquistar la tierra al oeste del Jordán (la Tierra Prometida), ya que todas las tribus habían ayudado a derrotar a esos enemigos, entonces todos ellos debían ir en pos de lo que estaba por delante.

El compromiso de estas dos tribus y media tenía que cumplirse, y lo hicieron. El recordatorio hecho por Josué era necesario para mantener la estabilidad de toda la nación. El compromiso no fue hecho ligeramente, y como tal se llegó a dar. Esa ayuda favorecería la conquista porque se tendría todas las tribus juntas para fortalecerse en las batallas que estaban por enfrentar.

Nosotros tenemos que ser sinceros y responsables a nuestros compromisos hechos a Dios y a los hombres. El cumplimiento de nuestros compromisos muestra respeto a la persona a quien le damos ese ofrecimiento y mantiene un ambiente de confianza con todos, el fallar es una muestra grave de nuestro carácter.

Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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