Dar es más que sólo suplir necesidades

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2 Corintios 9:12-15

“Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias a Dios por su don inefable!”

  1. Pablo veía la ofrenda no solo desde la perspectiva de un bien de alguien que bendice a otro, sino que mira el cuadro completo, también desde la perspectiva de receptor de la ofrenda, de aquel que observa la obra de fidelidad de Dios en su favor; por eso aclara que el servicio de este bien sagrado “no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones gracias a Dios”. (v. 12)
  2. Tenemos que ubicarnos en el lado de la persona que recibe la ofrenda, y nos daremos cuenta que esa persona ve el amor y la provisión de Dios en su favor.
  3. Además, el receptor llega a ver el corazón obediente y la buena voluntad de los creyentes que dan, y por esa razón “glorifican a Dios”. (v. 13)
  4. Esta manifestación de amor por parte del dador es alabada y reconocida en las oraciones de aquellos que reciben la ofrenda, y que miran con gratitud la buena voluntad de aquellos que dan. (v. 14)
  5. Pablo termina dando gracias a Dios por esa “obra de gracia” (2 Co. 8:6), ese “don inefable” que Él produce para ayudar por medio del servicio sagrado de los creyentes generosos, voluntariosos y alegres que dan con liberalidad (v. 15). ¡Todo al final es obra de Dios!

Pablo utiliza nuevamente dos palabras griegas específicas para hablar de la obra de dar: “ministración’ y “servicio” (v. 12). La primera palabra (“ministración”) es la misma que se utiliza para hablar del ministerio del diácono, o de aquel que sirve a las mesas (Hch. 6:1-7); mientras que la segunda palabra (“servicio”) es utilizada para expresarse sobre un servicio, pero de carácter sagrado, mismo que se lo hacía en el templo de Jerusalén por ejemplo (Lc 1.23; He. 8.6; 9.21). Pablo nos explica entonces que el dar es un servicio sacro.

No solo para quienes dan, sino para quienes reciben; cuando miramos bíblicamente todo lo que dar representa, nos damos cuenta que no solo es dar dinero a alguien, es algo muy sagrado, un servicio que Dios nos permite hacer o del que somos receptores.

La obra de Dios es una obra santa, celestial, sagrada. Cuando Él obra, debemos santificar lo que hace, y ante esa obra debemos adorar. Y como estamos aprendiendo en estos versículos, el dar es un servicio sagrado en el cual dos partes son testigos de la obra de Dios para bendecir a una persona en necesidad por medio de la obediencia de otro que participa dando.

No podemos pasar por alto algo tan valioso. Sea que usted sea un dador alegre, o usted sea un receptor de un “don” de Dios, tenemos que agradecer a Dios por permitirnos ser partícipes y testigos en uno de los dos lados de esta balanza. Alabemos al Señor que provee para que esto se pueda dar, y glorifiquemos Su Nombre por algo tan santo y maravilloso.

Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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