Generosa, voluntariosa y alegre ofrenda

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2 Corintios 9:1-7

“Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba; pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría. Pero he enviado a los hermanos, para que nuestro gloriarnos de vosotros no sea vano en esta parte; para que como lo he dicho, estéis preparados; no sea que si vinieren conmigo algunos macedonios, y os hallaren desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de esta nuestra confianza. Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”

  1. Pablo ya les había dicho que el dar una ofrenda era un servicio, brindar un bien, o una “ministración”, y en este caso era dirigido a “los santos” (v. 1).
  2. El apóstol había mencionado en Macedonia la “buena voluntad” que los hermanos en Corinto (“Acaya”) tenían para ministrar esta ofrenda. El proyecto de ayudar a la iglesia en Jerusalén había iniciado un año atrás, lo que estaba estimulando a los hermanos del norte a dar también. Por este motivo Pablo estaba enviando a Tito y los otros hermanos para que, cuando el apóstol llegue, no los halle “desprevenidos” (v. 2-5).
  3. Pablo utiliza la palabra griega «eulogia» para expresarse de la “generosidad” prometida. Esta palabra literalmente se traduce como hablar bien o decir una bendición, por lo que la ofrenda es considerada como una bendición abundante en favor de otro. En otras palabras, Pablo quería que la ofrenda salga como una bendición generosa y abundante, y no como una obligación o “exigencia” de parte de él hacia los hermanos en Corinto (v. 5); y les recuerda que no deberían sembrar “escasamente”, sino que deberían «bendecir con abundancia» para cosechar “generosamente” (v. 6).
  4. Al no ser una exigencia, era evidente que Pablo estaba animando a mirar que la “buena voluntad” de dar era algo que uno lo tiene propuesto “en su corazón”, que no sería un hecho que traería aflicción (“tristeza”), ni estaba en una obligación (“necesidad”), sino que sería dado con una disposición alegre, y que a ese acto el Señor lo miraba con mucho agrado: “…Dios ama al dador alegre” (v. 7).

Cuando un creyente se entrega “al Señor” de corazón (2 Co. 8:5), su vida es dirigida hacia los buenos actos. La bondad, el amor, la generosidad, y otras hermosas expresiones del carácter de Dios se manifiestan en la vida del creyente, y esto se refleja en toda su manera de actuar en todo el tiempo.

En la generosidad y la buena voluntad de bendecir a los demás, y sobre todo, cuando alguien está en necesidad, esas expresiones del carácter de Dios se evidencia en la manera como ofrecen ayuda a los necesitados. Hospitalidad, servicio, y ofrendas, entre otras, son las vías como se expresa esa “ministración”, y más cuando son creyentes (2 Co. 9:1; Comp. Gá 6:10).

La buena disposición que nace de un corazón entregado nos lleva a dar con generosidad, de buena voluntad, sin tristeza ni obligación, sino con alegría. Dios, al mirar que Su carácter está siendo reflejado en un creyente y en su accionar, mira amorosamente como Su hijo actúa en favor de su prójimo (2 Co. 9:7).

El Señor nos permite servir a otros cuando Él mismo pone en nosotros un deseo de ser de bendición ante una necesidad, y cuando nuestra vida está alineada a Su voluntad, todo lo que Dios hace por nosotros se manifiesta como una “obra de gracia” por Él generada (2 Co. 8:1, 6).

La ofrenda siempre es una buena manera de ayudar, y debemos dar gracias a Dios, quien nos permite ser de bendición usándonos como instrumentos de Su obra y carácter en favor de los demás; esto nos motivará a recordar que nuestro dar u ofrendar es para nosotros de gran bendición.

Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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