Dignos de reconocimiento

Haga clic en la imagen para que pueda ver el video de la lección

1 Corintios 16:15-18

“Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos. Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan. Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido vuestra ausencia. Porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas.”

  1. Pablo les escribe acerca de un grupo de hermanos que habían destacado por su amor y servicio en la obra. Estéfanas era uno de los primeros salvos en la provincia de Acaya, y, por tanto, muy conocido por Pablo, quien había sido bautizado junto a su familia por el apóstol (1 Co. 1:16), y ahora todos ellos estaban comprometidos con la obra (v. 15).
  2. Junto a Estéfanas, Fortunato y Acaico habían viajado a Éfeso para visitar a Pablo, y ellos ministraron al apóstol con su presencia. Seguramente su presencia trajo una oportunidad para hablar de la iglesia en Corinto y de esa manera pudieron alentar al siervo de Dios, mientras que él los recordaba (v. 17).
  3. Pablo exhorta a todos en Corinto para que los reconozcan por su esfuerzo en la obra, y que, por su madurez y servicio, sean además escuchados y que se sujeten a su autoridad (v. 16, 18).

En cada congregación nos encontramos con creyentes fieles a la obra, aquellos que, sin ser pastores o ministros reconocidos en la iglesia, dan de sus vidas en el servicio a los demás. Su esfuerzo y dedicación es entregado en relación al Señor y a la iglesia. Ellos deben ser igualmente reconocidos, apreciados y respetados.

Cada persona que se compromete con su vida, poniendo en servicio sus recursos y sus dones, son creyentes que por amor dan mucho de sí mismos. La motivación sincera y de corazón hace que ellos velen por los intereses de la congregación.

Su sincero amor viene de un corazón que reconoce a cada miembro de la congregación como un hermano en la fe, quienes son dignos de ser ministrados, y que, requieren de su servicio para ser edificados. En otras palabras, viven en función del reino de Dios y todo lo que hacen, lo hacen pensado en honrar al Señor y a su obra.

Quienes somos receptores de este servicio debemos reconocer en gran manera el esfuerzo que cada uno de ellos da. Es su dedicación la que nos permite seguir adelante en la obra, mientras ellos nos ayudan a todos en nuestro crecimiento. Lo que podemos hacer es vivir agradecidos con Dios por sus vidas, y a ellos por su amor por la iglesia y nosotros.

La próxima vez que se encuentre con un hermano dedicado y servicial, déjele saber cuan agradecido está por todo lo que hace en favor de usted, la iglesia y el reino del Señor.

Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: