La causa es ganar a uno

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1 Corintios 9:19-23

“Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.”

  1. En este momento Pablo, continuando con la “necesidad” de predicar el evangelio (v. 16), explica a los corintios que su deseo más profundo era buscar maneras de alcanzar al mayor número de personas con el evangelio (v. 19).
  2. Cada persona está atado a tradiciones y normas religiosas que sus creencias le han impuesto. Esto genera un patrón de vida que difiere en sus apreciaciones morales o conductas. Pablo estaba dispuesto a adaptarse a ellas (sin caer en pecado o quebrantar una norma de Dios) con el propósito de ganar a los que eran judíos (“sujetos a la ley”), a los gentiles (“están sin ley”), o aquellos que eran demasiados escrupulosos, sensibles a muchas normas que creían eran causa de inmoralidad o que expresaba una conducta inapropiada para ellos (“débiles”). (vv. 20-22)
  3. Pablo, al hablar de los judíos o gentiles en este pasaje, se refería hacia ellos como quienes guardaban la Ley de Moisés o quienes no. Debemos recordar que la Ley había sido dada a Israel por medio de Moisés, mientras que los gentiles la desconocían, y ahí hace esa diferencia entre quienes guardaban la ley y los que estaban sin ley.
  4. Pablo se adaptaba culturalmente a cada grupo con el deseo profundo de poder llevar el evangelio a todos y así poder cumplir la tarea impuesta, y mirar los frutos de tan hermosa labor, la salvación de los nuevos creyentes.

En un mundo cada día más cosmopolita, la necesidad que cada creyente mire a las personas que están sin Cristo como un alma sin esperanza, debe llevarnos al deseo de querer adaptarnos, dejando nuestras tradiciones o apreciaciones, para poder compartir el evangelio con aquellos que no conocen a Jesús.

Pablo, estaba inmerso en una sociedad que era muy variada culturalmente. Diferentes idiomas, diferentes nacionalidades, diversas tradiciones, distintas religiones y normas morales. En medio de tanta diversidad, Pablo buscaba siempre adaptar su estilo de vida, sin dejar de honrar a Dios, con el propósito de llevar el mensaje de las Buenas Nuevas al perdido.

Actualmente, muchos países, o casi todos, han visto una migración generalizada de personas de todo continente y cultura viviendo dentro de su territorio. Aún, dentro de cada país vemos que existen grupos étnicos diversos a la mayoría de la población. La iglesia, y sobre todo cada creyente, debe mirar a esas personas como son, personas perdidas y sin Cristo, y buscar la manera de adaptarse para poder de esa forma evangelizarlos.

Lo que necesitamos es desear adaptarnos y sumergirnos en esas diferencias para poder comprender sus perspectivas y de esta manera hallar formas de llevarles el evangelio en medio de sus normas. Alguien dijo alguna vez: “Nadie cruza barreras culturales para conocer el evangelio”. Lo que este pensamiento quiere decir es que una persona que no es creyente no deja sus creencias o tradiciones para conocer de Cristo. Por lo tanto, nosotros, quienes tenemos el mensaje de Cristo, debemos cruzar esas barreras y adaptarnos para llevarles las Buenas Nuevas.

¿Qué va a hacer para llevar el evangelio a aquellos en su comunidad que son diferentes? ¿Cuán dispuesto está a adaptarse para que otros conozcan la verdad que ha cambiado su vida?

En un mundo cada día más cosmopolita, la necesidad que cada creyente mire a las personas que están sin Cristo como un alma sin esperanza, debe llevarnos al deseo de querer adaptarnos, dejando nuestras tradiciones o apreciaciones, para poder compartir el evangelio con aquellos que no conocen a Jesús.

Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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