Una posibilidad ante la enfermedad



Salmos 32:3-4

Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano.”

  1. Este es uno de los salmos en los que el Rey David trata con su pecado, el otro es el Salmo 51, y se cree que el pecado que originó estas confesiones fue el adulterio que cometió con Betsabé. (2 S. 11 – 12)
  2. Con estas palabras David asevera que hubo un tiempo en el que decidió callar su pecado, ocultarlo y no evaluar su conducta para no tener que ser confrontado por su conciencia.
  3. Pero en medio de ese silencio pecaminoso, David menciona en estos salmos que su cuerpo enfermó como consecuencia de su pecado y del endurecimiento de su corazón.
  4. Que Dios ejerció sobre él gran presión, muy probablemente a través de la enfermedad, para que reconociera su pecado, se arrepintiera y lo confesara.
  5. Y termina usando una metáfora natural para indicar el nivel de dificultad y sufrimiento que vivió a causa de su pecado.

Hay varios ejemplos bíblicos que muestran que el pecado tiene la capacidad de producir dolor y enfermedad en nuestras vidas.

La historia del Rey David es uno de ellos, luego de que él fuera confrontado por su pecado, en el Salmo 51:8 escribió: “Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido.”

El libro de Romanos dice que la paga del pecado es muerte, y esa es una ley espiritual que está vigente en el mundo, porque el pecado nos separa de Dios, de su gracia, endurece nuestro corazón, encallece nuestra conciencia, entristece al Espíritu Santo y limita nuestra capacidad espiritual para enfrentar las adversidades del mundo.

Aunque la misericordia de Dios es muy grande y Él no nos paga conforme a nuestra maldad, tenemos que ver el pecado como Dios lo ve, Él lo odia, lo rechaza, siente repugnancia ante él y es el centro de todo su furor y castigo; no podemos vivir pecando como si fuera algo normal o sin consecuencias.

Que Dios no nos consuma por nuestro pecado no significa que no exija un pago muy costoso por él.

Dios permite la enfermedad como consecuencia del pecado, porque es un instrumento divino para humillarnos y hacernos rendir a sus pies y a su santidad; para que lo confesemos, nos arrepintamos y vivamos conforme a su voluntad.

Como nota de balance, esto no significa que siempre qué haya enfermedad sea consecuencia del pecado, si bien es una posibilidad, Dios también permite la enfermedad en nuestras vidas por otras razones.

La buena noticia, es el evangelio, es que como lo dijo David en los versos 1 y 2 del Salmo 32, podemos ser bienaventurados, sumamente gozosos, cuando hallamos en Jesús el perdón por nuestros pecados, su sangre paga nuestra culpa y cuando creemos en Él y en su sacrificio, Dios nos da la justicia de Cristo y somos vistos sin pecado ante los ojos de Dios.



Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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