La “torpeza” del intrépido



Marcos 14:26-31

“Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo: Todos os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas serán dispersadas. Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen, yo no. Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. Mas él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.”

  1. Jesucristo estaba preparando a sus discípulos para lo que estaba por acontecer, Él sería apresado y esto traería temor e inquietud a ellos.
  2. Pero no solamente les estaba dando noticias de desaliento, sino de esperanza; les recuerda que Él iba a resucitar, y que después lo verían e Galilea. (Mr. 14:28)
  3. Pedro, al escuchar esta declaración de parte de Jesús, se lanza intrépidamente a decirle que eso no le sucedería, que él no se escandalizaría.
  4. Jesús, con paciencia, amor y verdad le vuelve a aclarar que él sí se amedrantaría ante lo que estaba por acontecer, y le aclara diciendo que Él mismo había ya orado al Padre para que le ayude a enfrentar toda esta prueba de valor. (Lc. 22:31, 32)
  5. Los detalles dados por Jesús previo a lo que estaba pos suceder (la negación de Pedro) le traería posteriormente gran pesar al intrépido discípulo que reconocería su torpeza. (Mr. 14:30; Comp. Mr. 14:72)

Se define a la intrepidez como una actitud muy valiente ante un peligro, pero también se considera como una acción poco reflexiva u osada; y éste es el ejemplo que vemos en Pedro.

Jesús les estaba anunciando lo que Él ya sabía, pero Pedro no tuvo la prudencia de meditar en lo dicho por Jesús, sino que, llevado por su ímpetu, niega la posibilidad de tan mala conducta.

La prudencia es una virtud que puede traer mucho beneficio. Nos ayuda a ser moderados en nuestro comportamiento y palabras, nos ayuda a percibir la diferencia entre las cosas, y nos evita caer en riesgos; en general, nos ayuda a actuar con precaución para evitar males.

La Biblia nos enseña que es de sabios reflexionar antes de actuar.

La próxima vez que quiera responder con intrepidez, deténgase, reflexione bien los hechos antes de actuar, sea sencillo escuchando argumentos que pueden tener validez, mire los riesgos, y solo cuando haya considerado todo, entonces sí, obre.

Pedro, por su falta de prudencia dejó su huella de ser intrépido registrado en la Biblia, ¿cuántos hechos nuestros no han quedado ya “registrados” por la falta de prudencia?

»Señor, ayúdame a ser prudente«



Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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