Actuando con responsabilidad (Parte “I”)


Haz clci sobre la imagen para que puedas ver el video de la publicación.

Marcos 9:42

“Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar.”

  1. En cuanto a las tentaciones tenemos una doble responsabilidad, la de no caer en tentación y pecar, y la de no llevar a tentaciones a otros para que ellos pequen.
  2. En esta primera lección aprendemos que tenemos una responsabilidad ante Dios por las veces que hemos provocado a una persona a que llegue a pecar.
  3. Jesucristo dijo que es preferible que una persona sea «ejecutada» con una “piedra de molino” antes de que provoque un pecado en el prójimo, haciéndonos ver la seriedad de nuestro acto de provocación.

El acto de la provocación a pecar inició con la tentación y posterior caída del hombre en el Edén. El diablo provocó el pecado en Eva, y Eva provocó la caída de Adán, en este orden. Tanto Satanás como Eva tuvieron su parte de responsabilidad en cuanto a la caída del hombre al provocar; obviamente, iniciando con la serpiente. Pero también fue responsabilidad de Eva, y sobre todo Adán de no ceder a la tentación, pero voluntariamente pecaron. (Gn. 3:1-7)

Cuando Jesucristo se refiere a “uno de estos pequeñitos que creen en mí”, está hablando de nuevos creyentes, personas que recién están conociendo de Él, y que pueden ser provocados a pecar por el mal comportamiento de creyentes maduros o que ya tienen tiempo de haber nacido de nuevo, y que por su mala conducta hacen que pequen esos “pequeñitos”.

Santiago, en su Carta, nos recuerda más bien que cada creyente tiene la tarea de ayudar a quienes se han apartado de la fe a volver en los caminos de Dios (Stg. 5:19, 20). Pablo, en varias de sus Cartas, también exhorta a los creyentes a ser ejemplo de santidad a otros (Fil. 3:17; 1 Ti. 4:12; Tit. 2:7). Y Jesús nos recuerda que cada creyente debe ser sal y luz del mundo, o sea, a todos (Mt. 5:13-16).

Nuestra responsabilidad es cuidar que nuestros actos no provoquen que otros pequen. Podemos ser provocadores directos o indirectos del pecado de otros. Una ropa provocativa, un consejo inapropiado, una invitación a un acto inmoral son algunas de las formas en la que podemos provocar a alguien. Pero también un chisme, una acción violenta hacia alguien, o un mal comportamiento indirecto, pueden dar pauta a que alguien considere que ese acto es moralmente aceptado, y por tanto decidan pecar. ¡Debemos cuidar lo que hacemos o decimos!



Publicado por Ministerio UMCD - Lengua de Señas

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: